RUMBO A LAS ENTRAÑAS DEL CLASICISMO

Johann Wolfgang von Goethe, célebre poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán, fue una de las figuras señeras no sólo de la literatura germana, sino también de la creación artística universal.

Su contribución a la cultura no pasa únicamente por su valiosa obra literaria, sino también por su pensamiento humanista y rebelde, además de sus escasamente destacadas investigaciones científicas y su actividad como cronista y pensador.

Antes que escritor, Goethe fue un intérprete y un lúcido historiador de su tiempo, influyendo decisivamente en el pensamiento de la época.

Autor que se supo mover fluidamente entre distintos estilos y géneros, destaca especialmente en su escritura el profundo conocimiento de la individualidad y su capacidad para entender las tribulaciones y las miserias de la humanidad.

Además de la reconocida obra del emblemático escritor, que incluye libros fundamentales como «Fausto», «El Joven Werther» e «Ifigenia en Tauris» para citar únicamente tres ejemplos, Goethe fue un minucioso cronista de su tiempo y un agudo observador de cuanto lo rodeaba.

Fruto de su residencia en Italia, país que realmente lo fascinó, es su libro «Viaje a Italia», una brillante mixtura entre novela, crónica de viajes y diario personal.

Varias razones indujeron a Goethe a conocer la península itálica. En efecto, su vida en la corte de Weimar lo había hastiado, al igual que su frustrada relación con Charlotte von Stein.

Por otra parte, dado su espíritu inquieto, sentía la necesidad de vivir nuevas experiencias sobre las que apoyar sus futuros escritos.

En Italia, el genial autor halló la vitalidad y la grandeza del mundo clásico. Después de visitar varias ciudades en el norte del país, se estableció en Roma, donde, salvo para un corto viaje a Nápoles y Sicilia, permaneció hasta 1788.

Estudió el arte, la arquitectura y la literatura de Grecia y Roma y aquellas obras del Renacimiento en las que era más manifiesta la influencia clásica.

Ello le permitió comprender perfectamente el espíritu del clasicismo, que acentuaba el equilibrio y la perfección formal más que el contenido emocional.

Todas esas impresiones se encuentran brillantemente plasmadas en este libro, que está escrito con la prosa clara y elocuente que caracterizó al gran literato germano.

Por otra parte, junto con «Poesía y verdad», «Viaje a Italia» es la otra gran obra autobiográfica del influyente autor, en la cual detalla uno de los períodos más importantes de su vida, que ejercería fundamental influencia en su producción creativa.

Goethe vivió un año y medio en Italia, lo cual le permitió registrar, mediante imágenes literarias de inigualable belleza, los lugares, gentes, costumbres y tradiciones que conoció, retratando tanto el maravillado asombro del visitante, como el conocimiento profundo del habitante.

Lejos ya de la tormentosa y caótica visión juvenil del Sturm und Drang de sus comienzos, «Viaje a Italia» nos permite conocer al Goethe más lúcido y reflexivo, un escritor y pensador que se adentró en el clasicismo desde una perspectiva de sosegada madurez.

(Ediciones Z)

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