"El suicidado", obra de Nicolai Erdman, en la escena del Solís
Una historia en son de comedia de una sociedad en transición al socialismo. Nada cambia, porque el hombre no puede cambiar tan rápido como los regímenes políticos, pero la aventura del seudo suicida Simón Simonovich (Leandro Núñez), que desata un torbellino de acciones (lo que ahora se llama «el efecto mariposa») sólo con procurar un trozo de salame, parece vinculada a una fecha pasada de la historia y nunca al mundo hoy. En parte porque por momentos es demasiado fantástica, como el «Diario de un loco» de Gogol, en parte porque es demasiado real o anecdótica: uno espera que en cualquier momento aparezcan un mujik, un samovar, mujeres con capelinas, un comisario de la URSS. La anécdota es divertida, las críticas al socialismo son justas, la escritura es pulida; pero en el fondo de nuestra recepción «El suicidado» no nos concierne. Divierte con la multiplicidad de lances, equívocos, momentos próximos a un jocoso vaudeville; pero esperamos en vano una resolución, un mensaje sin palabras, un acorde final. Desprendida de todo sentido histórico, la pieza nos alcanza a destiempo. Pudo, debió y quizá mereció tener su momento, su punto de inserción en la vida social; pero no lo tuvo. Es una obra ingeniosa y feliz, por momentos inventiva e inteligente; pero no ofrece ninguna pátina de perennidad.
Aparte de esto, todo está bien. Imilce Viñas ha dirigido un verdadero ejército de competentes actores y es reconfortante ver una comedia donde hay gente por todos lados. Imilce ha trabajado con claridad y expresividad, con una escenografía (Osvaldo Reyno) sobria y adecuada a los múltiples espacios de la pieza y con una banda sonora (Alfredo Leirós) siempre acorde con la acción.
EL SUICIDADO, de Nicolai Erdman, adaptación de Michel Vinaver traducida por Laura Pouso, por la Comedia Nacional. Con Leandro Núñez, Jimena Pérez, Isabel Legarra, Cristina Machado, Oscar Serra, Pepe Vázquez, Elisa Contreras, Diego Arbelo, Miguel Pinto, Juan Worobiov, Jorge Bolani, Claudia Rossi, Pablo Varrailhon, Daniel Spinno Lara, Filomena Gentile, Fabricio Galbiati, Andrea Davidovics y Alejandra Wolff. Escenografía de Osvaldo Reyno, vestuario de Felipe Maqueira, luces de Martín Blanchet, música de Alfredo Leirós, versión y dirección de Imilce Viñas. Estreno del 4 de julio, Teatro Solís.
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