LA LENGUA NO ES DE TRAPO

Pasión por el infinitivo

Veo con alarma cómo los locutores, periodistas e informativistas de radio y televisión incorporan a su peculiar habla cierta forma reñida con la sintaxis; y lo que más me preocupa es que el prestigio social de que gozan puede llevar a que el resto de la sociedad los emule, con lo que se logra socializar los yerros lingüísticos.

Independientemente de giros y términos que caracterizan a los comunicadores, hoy quiero referirme a un curioso fenómeno: la costumbre de empezar una oración con un infinitivo. Ejemplo: el presentador de un informativo vespertino saluda muy sonriente a la teleaudiencia y dice: «En primer lugar, decirles que han aumentado los casos de gripe A en nuestro país». Al cabo de un rato, presentando otra noticia: «A continuación, informarles que la policía capturó al asesino». Y hacia el final: «Y por fin, recordarles que a partir de las veinte no habrá más servicio de ómnibus».

Cualquiera de los enunciados peca del mismo error: se omite un verbo conjugado antes del infinitivo. Deber, poder querer y otros verbos tendrían que estar allí, introduciendo los infinitivos: «En primer lugar, queremos decirles…»; «A continuación podemos informarles…»; «Y por fin, debemos recordarles que…». Ahora sí, los enunciados están completos y correctamente construidos.

Lo curioso es que ni en el lenguaje coloquial ni en la lengua escrita pueden detectarse estas construcciones barbáricas; no, es privilegio exclusivo de los comunicadores radiales y televisivos que, por alguna misteriosa razón que ignoro, han resuelto omitir ese verbo conjugado previo al infinitivo.

–Bueno, Mendieta. Ahora, servir la otra, que estar sediento.

–¡Qué lo parió!

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