Arte

Intervenciones, deformaciones

Se alborotó el gallinero. El traslado de las cenizas de Artigas y la desintervención del Palacio Estévez alteró el ritmo cardíaco de algunos sectores (políticos, artísticos, opinólogos) de la sociedad uruguaya.

La delicada sensibilidad demostrada pareció, sin embargo, paquidérmica ante los atropellos padecidos por el Teatro Solís, bárbaramente agredido, o la desolación del Parque de Esculturas que rodea la sede presidencial, en vías de dejar de cumplir su función. Ni qué hablar del Sodre a cuatro décadas de silencio. O el estado de los museos nacionales. A falta de lo esencial se abunda en lo superfluo. Lo importante, empero, sería planificar el rediseño de la Plaza Independencia, de su perdida escala por los diferentes edificios perimetrales y el deseable funcionalismo que supere el ceremonial laudatorio y la convierta en un espacio disfrutable de encuentro democrático y concurrencia cotidiana. Como lo fue en tiempos que perduraron, con la pasiva, los lejanos ecos originales del arquitecto Carlos Zucchi y su talante delicado de clasicismo afrancesado. Lo demás, es lo de menos.

 

Intervenir fachadas

El Centro Cultural de España adoptó, desde su aparición, la idea de modificar, cada año, la fachada del hermoso edificio del ex bazar Mojana. En las sucesivas intervenciones, se produjeron hallazgos y desencuentros. La última intervención, en 2008, a cargo de Ricardo Hofstadter y Joel Fregosi, resultó sumamente feliz, en su composición minimalista y exaltación luminosa de seguro atractivo desde el exterior y la satisfacción espacial en el interior, estableciendo una auténtica articulación entre lo callejero y la actividad cultural.

Desde el mes pasado, Santiago Velazco, pintor y diseñador gráfico, es el responsable del proyecto Infusión caliente de arte urbano, título que lleva la nueva intervención de la fachada del CCE. Desde el vamos, la narrativa, demasiado confusa y surrealizante, no acepta una lectura clara y distanciada en la estrecha calle Rincón. La elección del color rojo para inscribir grafitis y ploteos, en una tropelía de figuras que si bien funcionan en el cuadro de caballete, como es habitual en la estética de Velazco, en el muro del edificio, curiosamente, no surge con la misma contundencia. Y en vez de atraer al paseante hacia el interior (se oculta el nombre del CCE y apenas si se visualiza el número de la calle) produce un efecto contrario, de rechazo, no invita a visitarlo. Incluso, quien desconoce las actividades del CCE, lo identifica con algún sofisticado club nocturno de los muchos que pululan en Ciudad Vieja o en barrios específicos de tantas ciudades. El interior, con el rojo intenso que opaca la visión al exterior, crea una atmósfera de pesadumbre e inquietud. Es una lástima, pues Velazco manifiesta una gran habilidad profesional para resolver la enorme composición pero equivocó el sentido de la convocatoria visual.

Quizá, temporariamente, atrape, sin duda, a los jóvenes que visitan Rock uruguayo. Bandas orientales del siglo veinte, un estimulante repaso histórico a partir de 1962 y la aplicada enunciación de los diferentes conjuntos incorporados al imaginario colectivo de un par de generaciones (con candorosas imitaciones de conjuntos musicales famosos, los Beatles, en primer lugar, que confirman las fotografías de Los Shakers). Fernando Peláez Bruno, curador y autor de los textos, acompañado de Claudia Schiaffino y Paula Bentura, diseñadoras del montaje, Alejandra Larregui y Gustavo Bentura, diseñadores gráficos y audiovisual de la exposición, lograron una integración visual y sonora, un clima de contagiante fervor participativo.Videos, textos, discos colgados, carátulas discográficas (tienen el defecto de no consignar los nombres de importantes artistas que las realizaron, algo que tampoco consta en el libro-catálogo). Un aspecto diferente en la agenda de actividades del CCE que diversifica el público y amplía su espectro social.

Basurama+ Instalación Leviatán es otra muestra del CCE. El colectivo español Basurama presenta dos proyectos, Rus (Residuos Urbanos Sólidos) y Gira Mercosur. Es un auténtico llamado de atención hacia la situación de contaminación ambiental en varias ciudades de América Latina, incluida Montevideo, ejecutado con rigor profesional y convicción expositiva. Menos interés tiene el proyecto de Aldo Baroffio, con el empleo de botellas recortadas, siguiendo una línea conocida en el último Premio Nacional de Artes Visuales.

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