Los arqueólogos pusieron la fecha: el hombre danza desde hace 9 mil años

El hombre comenzó a bailar hace nueve mil años de acuerdo a los vasos y dibujos rupestres hallados en los Balcanes y en Medio Oriente, aseguró un arqueólogo israelí.

Los antecesores de Ginger Rogers y Fred Astaire comenzaron a moverse rítmicamente con pasos al estilo «Chorus Line» de Broadway o un baile folclórico tradicional. «La danza era un medio de comunicación social en las primeras sociedades agrícolas. En ausencia de una autoridad estatal, era un rito que coordinaba las actividades de una comunidad como la siembra o la cosecha», explicó Yosef Garfinkel, arqueólogo de la Hebrew University de Jerusalén que compiló la primera antología figurada de esta expresión en la época protohistórica.

Las imágenes recogidas por Garfinkel cubren una vasta área geográfica que va desde Pakistán al Danubio y un arco temporal de nueve a cinco mil años atrás.

Las más antiguas provienen de Nevali Kori, un sitio de Turquía, y de Duweilha en Jordania: en el primer caso, en una piedra grabada dos hombres con los brazos alzados «bailan» con una figura redonda, presumiblemente una mujer. En el segundo, grabados rupestres muestran cuatro figuras tomadas de las manos, tienen cuellos alargados y cabezas que no parecen humanas: «Tal vez llevan puestas unas máscaras», comentó Garfinkel. Según el arqueólogo, la importancia del baile coincide con el nacimiento de las primeras comunidades agrícolas permanentes.

«En la época anterior a la escritura los rituales comunitarios simbolizados en la danza eran los mecanismos fundamentales para transferir conocimientos e informaciones a los miembros adultos y de una generación a otra», explicó el experto al diario New York Times. No es simple identificar en las primitivas representaciones de los bailarines en vasos y sobre una piedra a los antecesores de Carla Fracci o Rudolph Nureyev. Algunos muestran figuras sin cabeza con un arte reducido esquemáticamente a unos palillos, otras incluyen cuerpos en posición más dinámica, con los brazos alzados y las piernas plegadas. Los bailarines, a menudo, se toman de las manos como en las danzas populares contemporáneas.

Según Garfinkel la danza ritual tenía un rol crucial en el despertar de una comunidad a las primeras experiencias agrícolas: «A diferencia de las economías de caza, el resultado de cada esfuerzo no es inmediato y la danza servía para subrayar la necesidad de un compromiso colectivo del grupo».

El arqueólogo consideró que no es una coincidencia que, con el advenimiento de la sociedad-estado y la invención de la escritura hace 5 mil años, la danza haya desaparecido de la cerámica.

La gente probablemente siguió bailando pero «el motivo de la danza perdió su importancia ritual en la sociedad», concluyó Garfinkel.

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