"El guardaespaldas": Precio de la inquisición
En 1980, el narrador y novelista recibió el Premio Cervantes, que coadyuvó en forma determinante a su celebridad mundial.
Durante su residencia de veinte años en España, el escritor siguió produciendo: «Dejemos hablar al viento» (1979), «Cuando entonces» (1987) y «Cuando ya no importe» (1993).
El 17 de junio de 1985, al instalarse el primer gobierno democrático tras la extinción de la dictadura uruguaya, el magistral creador recibió el Premio Nacional de Literatura que otorga el Ministerio de Educación y Cultura, por el conjunto de su obra.
En 1974, las tenazas del autoritarismo cerril se cerraron férreamente sobre Onetti, que fue insólitamente acusado de «promover la pornografía», en su calidad de jurado de un certamen literario organizado por el semanario Marcha. Padeció detención y prisión arbitraria, en lo que constituye una de las manchas más negras de la larga pesadilla dictatorial.
Carlos Quijano, timonel de esta publicación, el no menos inolvidable Hugo Alfaro, la escritora Mercedes Rein y hasta Nelson Marra, el autor del cuento censurado «El guardaespaldas», también padecieron los rigores de los inquisidores. El episodio provocó una ola de protestas e indignación a nivel mundial, por el sólido prestigio de las víctimas del salvaje e irracional atropello.
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