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  • ARGENTINA OTORGARA A GALEANO LA ORDEN DE MAYO AL MERITO

    Sábado 27 de junio de 2009 | 06:31
    Eduardo Galeano. Comendador de la Orden de Mayo al Mérito.

    El embajador argentino, Hernán Patiño Mayer (foto margen superior izquierdo), encabezará la ceremonia que se realizará en coincidencia con el día que conmemora la Independencia argentina, anunció ayer la legación diplomática en nuestro país.

    La “Orden de Mayo al Mérito” es uno de los principales reconocimientos que el gobierno de Buenos Aires confiere a “ciudadanos civiles y militares extranjeros, que se hayan distinguido por sus servicios y obras personales y merezcan la gratitud de la Nación”.

    Autor de una vasta obra en la que sobresale “Las venas abiertas de América Latina” (1971) un ensayo que denuncia la expoliación sufrida por el continente durante la conquista española primero, luego por Inglaterra y Portugal y posteriormente por gobiernos de Estados Unidos, Galeano fue declarado el año pasado Ciudadano Ilustre de Montevideo y del Mercosur.

    Recientemente nominado al Premio Príncipe de Asturias Galeano, de 68 años de edad, es autor también de la trilogía “Memoria del Fuego” (1982-86) y el “Libro de los Abrazos” (1989) y el año pasado publicó “Espejos”.

    Los uruguayos Alberto Methol Ferré, la actriz China Zorrilla y el ex intendente de Montevideo Mariano Arana recibieron igual reconocimiento en años anteriores.

    Vale recordar que en ocasión de haber sido declarado Ciudadano Ilustre del Mercosur, Galeano ensayó una radiografía alegórica de América, afirmando que “nuestra región es el reino de las paradojas”. Mencionó a varios prohombres del continente que, pese a nacer en la pobreza, fueron responsables de memorables épicas en el arte, el deporte y otras actividades no menos relevantes.

    En ese contexto, evocó que “en 1978, en Bolivia, cinco mujeres voltearon a una dictadura militar. Aunque paradójicamente todo el país se burló de ellas cuando hicieron una huelga de hambre, también toda Bolivia terminó ayunando con ellas hasta que cayó la dictadura”. Al referirse a la necesidad de construir una América unida e integrada, el escritor ensayó numerosas metáforas de fuerte sesgo testimonial. “Tenemos que juntarnos y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también para defender el valor de nuestros derechos”.

    Con relación a las naciones ricas y desarrolladas, precisó que “aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, bien juntos están los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo”.

    Deploró la reciente aprobación, por parte de la Unión Europea, de una ley que restringe sustancialmente los derechos de los inmigrantes, afirmando que “convierte a los inmigrantes en criminales. Es una paradoja de paradojas, porque Europa, que durante siglos invadió el mundo, cierra las puertas en las narices de los invadidos cuando le retribuyen la visita”.

    Consideró que esa ley “se ha promulgado con una asombrosa impunidad que resultaría inexplicable, si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo, miedo de vivir, de decir y de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina pensada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Sólo estando juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo, la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, escupir al espejo y copiar en lugar de crear”.

    Aludió a Simón Rodríguez, un venezolano que, en el siglo XX, “se dedicó, a lomo de mula, a andar los caminos de nuestra América y a desafiar a los nuevos dueños del poder. Era escuchado por nadie y lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza y proponía una educación para todos y una América para todos”.

    Galeano fue dos veces galardonado por la Casa de las Américas por “La canción de nosotros” (1975) y “Días y noches de amor y de guerra” (1978), y recibió entre otras múltiples distinciones el American Book Award de la Universidad de Washington por su trilogía Memorias de Fuego (1982) y el premio Pellegrino Artusi en Italia.

    Fue el primer escritor galardonado con el premio Aloa, creado por los editores de Dinamarca, y con el Cultural Freedom Prize, otorgado por la Fundación Lannan.

    Galeano es doctor honoris causa de las universidades de La Habana, La Paz, Neuquén, San Luis y San Salvador, además de haber sido condecorado con la Orden Rubén Darío en Nicaragua, y con la Orden Félix Varela en Cuba.

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