LA CUESTION HUMANA: ESTRAGOS DEL ACTUAL SISTEMA ECONOMICO
La debacle, cuyos primeros indicios se remontan a dos años atrás con la explosión de la burbuja inmobiliaria y la contaminación del sistema financiero, asume contemporáneamente dimensiones realmente apocalípticas.
En esas circunstancias, el Estado tantas veces vilipendiado por los especuladores y carroñeros de turno- debió acudir en auxilio del gran capital, con el propósito de evitar males mayores.
Mientras los apóstoles del neoliberalismo guardan un prudente y culpable silencio, el pronóstico de la mayoría de los economistas lúcidos es que ya nada será igual.
Más allá de la inestabilidad y desconfianza de los mercados y la dubitativa operativa de las bolsas, lo realmente grave es la repercusión sobre la clase trabajadora, la pérdida de puestos de empleo y la incertidumbre.
En «La cuestión humana», el realizador francés Nicolas Klotz ensaya una despiadada radiografía del inhumano universo de las corporaciones multinacionales.
Si bien el filme data de 2007 antes de la fase más aguda de la crisis global- constituye igualmente un crucial insumo para la reflexión colectiva, en torno a la concepción eminentemente utilitaria y economicista de la sociedad contemporánea.
Inspirada en el libro original del escritor belga Francois Emmanuel, esta es una película audaz, polémica y provocadora, que establece un inquietante paralelismo entre las estrategias de selección de personal de las corporaciones y las bárbaras prácticas de la Alemania nazi.
El protagonista de la historia es Simon (Mathieu Amalric), quien cumple funciones como psicólogo en el departamento de recursos humanos de una gran multinacional petroquímica.
Su actividad, que es considerada crucial por sus empleadores, consiste en organizar despiadadas pruebas destinadas a identificar las flaquezas y actitudes de los jóvenes empresarios.
La experiencia que se asemeja a una tortura- conduce a estos auténticos «ratones de laboratorio» aspirantes al éxito a cuadros de dramática extenuación.
Sin embargo, esta rutina laboral, que responde a las concepciones de dominación y sometimiento del capital sobre el trabajo, se ve abruptamente interrumpida cuando al protagonista se le encarga una misión especial.
En efecto, el profesional deberá ahora investigar nada menos que al propio director de la empresa, que presumiblemente padece conflictos emocionales.
Esta pesquisa conduce al atribulado Simon a una auténtica encrucijada, cuando descubre algunos terribles aspectos del pasado de su indagado y su propio mundo personal comienza a desmoronarse inexorablemente.
La referencia a la Alemania nazi no es meramente alegórica, ya que las pautas de evaluación de aptitud del personal que emplea la corporación son similares a los documentos oficiales del denominado Tercer Reich.
La película que mixtura el thriller con la denuncia- tiene la potencia discursiva de un descarnado testimonio de la cruda deshumanización de nuestro tiempo.
En ese marco, el talentoso Nicolas Klotz trabaja con abundantes metáforas visuales y conceptuales, destinadas a establecer diversos parangones entre el modelo de producción capitalista y los totalitarismos de antaño.
De algún modo, la obra sugiere que los epígonos o émulos de los autores de esa bárbara experiencia de exterminio detenten actualmente buena parte del poder empresarial.
El relato juega con el tiempo y el espacio, en una conjunción destinada a visualizar analogías y semejanzas entre las estrategias deleznables de antaño y el autoritarismo contemporáneamente encubierto bajo epidérmicas fachadas presuntamente democráticas y liberales.
Al frente de un reparto de calificado nivel profesional, sobresale la actuación protagónica de Mathieu Amalric, recordado por su magistral interpretación en «La escafandra y la mariposa».
«La cuestión humana» es un filme de fuerte acento testimonial, que denuncia los perfiles más bárbaros y perversos del capitalismo trasnacional y su inmoral desprecio por la clase trabajadora.
La cuestión humana. Francia 2007. Dirección: Nicolas Klotz.
Libreto: Elisabeth Perceval. Fotografía: Josée Deshaies. Música, Syd Matters. Reparto: Mathieu Amalric, Michael Lonsdale, Laetitia Spigarelli, Jean-Pierre Kalfon, Valérie Dréville, Edith Scob, Lou Castel y Delphine Chuillot.
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