LA EQUIDAD IRRESTRICTA

La educación, analizada desde una mirada global, cruza transversalmente a la sociedad, en tanto herramienta de construcción de un modelo civilizatorio armónico y más justo.

Se trata del mecanismo idóneo para lograr la efectiva democratización de los saberes universales, la optimización de las destrezas, los talentos y las capacidades.

Sin embargo, el planteo no se agota en la mera apropiación del conocimiento teórico y su aplicación cotidiana, sino que requiere la promoción y el desarrollo del espíritu crítico.

La clave es el pleno ejercicio de las libertades y los derechos, para que los jóvenes puedan interactuar como sujetos sociales y no como meros engranajes de la maquinaria de producción.

En plena campaña electoral, es frecuente escuchar un recurrente discurso teórico, que proclama la necesidad de construir un país de oportunidades, para detener el permanente drenaje de uruguayos altamente calificados.

Sin embargo, algunos de sus autores ­que fueron los responsables de la emergencia social y la debacle de 2002- no terminan de asumir que la única estrategia para revertir la emigración es generar condiciones de justicia económica y social.

En «El concepto de equidad y la reforma educativa de los 90″, el profesor Oruam Barboza construye un revelador ensayo de dimensión filosófica, que identifica las flagrantes contradicciones entre la teoría y la praxis del modelo dominante.

El docente, que es el Director del área de Formación y Perfeccionamiento Docente, presentó este trabajo como tesis de su maestría en Ciencias Humanas, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

Este texto, que abarca ciento treinta páginas, tiene un formato de ensayo. En su desarrollo, el autor reflexiona en torno al concepto de equidad, ligándolo a los discursos de personalidades referentes de diversas corrientes de pensamiento.

Tras delimitar el marco teórico y el objeto de estudio, el educador se sumerge en el siempre fermental escenario del debate, que constituye, sin dudas, un territorio poblado de abundantes controversias.

Sin soslayar eventuales referencias académicas, Barboza confiere a su razonamiento una connotación eminentemente ideológica, asumiendo que el tema debe dirimirse en el terreno filosófico.

En efecto, la educación no es un compartimento estanco sino un crucial componente de la arquitectura social, que siempre opera en función de la dinámica de las coyunturas y los tiempos históricos.

Siguiendo el curso de su reflexión, el analista confronta tesis antagónicas en torno a la naturaleza de la equidad, abordando sus aspectos políticos, económicos, sociales y éticos.

En ese contexto, critica la flagrante disociación entre la prédica teórica de los promotores de las reformas educativas de la década del noventa y la contumacia en la preservación del statu quo del modelo hegemónico.

No en vano esas experiencias respondían a recomendaciones de organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Banco Mundial, que incluso las financiaban.

Mediante una minuciosa relectura documental, el docente corrobora que esos proyectos educativos, que ponían énfasis en la equidad como concepto teórico vertebral, eran realmente funcionales a la consolidación de un modelo socialmente desigual y al servicio de las leyes de la economía de mercado.

En este esclarecedor trabajo, Oruam Barboza reactiva el debate acerca de la intrínseca relación entre educación y equidad social, dos instrumentos capitales del proceso de construcción de una sociedad más justa y solidaria.

(Edición de Psicolibros)

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