PERIPLOS SURREALISTAS
El escritor argentino Julio Cortázar fue y es, sin lugar a dudas, uno de los monstruos sagrados de la literatura universal, que revolucionando al género narrativo, especialmente al cuento breve, aunque su fama sobrevino gracias a una novela, «Rayuela».
El inclasificable autor nació en Bruselas y vivió en París la mayor parte de su vida, donde murió en 1984. Tres años antes, se había nacionalizó francés, en repudio a la dictadura militar instalada en su añorada Argentina.
Sin embargo, su escritura estuvo profundamente imbuida de la idiosincrasia argentina, país con el cual siempre mantuvo una ambigua relación de amor- odio.
Fue uno de los grandes protagonistas del llamado boom latinoamericano, si bien puede considerársele un renovador aún dentro de dicha corriente. En efecto, su estética creativa siempre exhibió una visión particular del realismo mágico, del absurdo y la fantasía, más allá de que incursionó prácticamente en todos los géneros literarios.
Gran parte de la obra del genial escritor es una radiografía, vista a través del surrealismo, del mundo exterior, al que consideraba como un laberinto fantasmal del cual el ser humano intentaba escapar.
Una de sus primeras obras, Los reyes (1949), es un poema en prosa centrado en la leyenda del Minotauro. El tema del laberinto reaparece en «Los premios» (1960), una novela que gira en torno a un viaje ganado por un grupo de jugadores en un sorteo, el cual se va transformando, en el curso del relato, en una auténtica pesadilla.
Respecto al cuento, Julio Cortázar construyó un estilo propio, valiéndose de recursos como el lenguaje coloquial entremezclado con la narración e intentando reproducir el caótico discurrir del pensamiento y la creación de atmósferas fantásticas.
Sus cuentos son imposibles de encasillar dentro de un género concreto. El autor manejaba con soltura el humor, el drama, la constante confusión entre lo real y lo ficticio y, a menudo, sus historias oscilaban entre un estilo y otro, cambiando radicalmente de género constantemente.
Si bien el destacado escritor murió hace ya veinticinco años y mucho se ha escrito y conjeturado sobre su obra, el crítico catalán Carles Alvarez Garriga ha recopilado, gracias a la colaboración de Aurora Bernárdez, viuda de Cortázar, una extensa colección de textos hasta ahora inéditos y desconocidos del relevante literato.
En el extenso prólogo de la obra, Alvarez Garriga narra su mágico encuentro con la viuda del autor, quien fuera declarada por él mismo su albacea y heredera universal.
Aurora Bernárdez, esposa del fallecido creador, colaboró no sólo en facilitar los textos al compilador, sino también en fechar los manuscritos, seleccionar, clasificar, ordenar y decidir cuáles debían incluirse y cuáles podrían integrar una nueva compilación en el futuro.
Así nació esta obra de más de cuatrocientas páginas, que tiene mucho de homenaje y póstumo tributo, a veinticinco años de la desaparición física de uno de los más descollantes exponentes de la literatura castellana.
Los estilos y formatos de los textos incluidos en » Papeles inesperados», hasta ahora inéditos, incluyen otras versiones de relatos ya publicados, cuentos desconocidos, artículos periodísticos, discursos, críticas, prólogos, crónicas de viaje, notas políticas, auto-entrevistas y variadas creaciones inclasificables.
El variopinto conjunto permite apreciar las diversas facetas del gran escritor. En estas páginas, asoman el humorista, el fabulador, el crítico, el sagaz ensayista, el hombre político, el poeta y el lúcido cronista de su tiempo.
(Editorial Alfaguara)
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