TIENE LA PALABRA

Queja por mala atención en Médica Uruguaya

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Más bien es un alarido silencioso ante tanta impotencia que nos hace sentir esta sociedad, en la que se han olvidado todos los valores humanitarios. Todavía no entiendo porqué las sociedades médicas se esfuerzan tanto por hacer sentir muy mal a todas las personas que acuden allí, ya sean enfermas o acompañantes, y me refiero a todas, pero como debo expresarme con claridad para que mi protesta se entienda, voy a referirme específicamente a una de ellas. Este episodio comenzó cuando tuve que acompañar a mi padre a su mutualista. Mi papa que es una persona mayor (89), tenía hora desde hacía más de un mes con un otorrino de Médica Uruguaya, el doctor Charlone (padre).

La consulta comenzaba a las 13.30, y nosotros estuvimos allí 13.15 entregándole la orden a la enfermera. Hasta ahí todo bien, nos sentamos un poquito alejado de la puerta porque estaba todo el inmenso corredor con sillas ocupadas.

De todas maneras yo estaba muy atenta por si lo llamaban. Allá como a las 14.40 ya me parecía que habían pasado demasiadas personas.

Comencé a impacientarme porque mi padre tenía el Nº 6, entonces me paré y me acerqué a la puerta, intenté hablar con enfermeras que entraban y salían de la misma. Perdón, por aquí… Perdón señorita… por allá. Comencé a preguntarme si me había vuelto invisible, pero no…

Una de las enfermeras que había salido apareció por otra puerta contigua.

Tanto me sorprendí, que no entendía si era que me estaba hablando a mí.

­Sí, señora, ¿Qué necesitaba?

­Quería saber en qué número va la consulta.

­Creo que en el 12, me contesta.

­Pero mi padre tiene el número 6 y yo estoy segura que no lo han llamado.

­Esto es por orden, señora, ¿a que hora entregó la orden?

­Estamos desde antes que el doctor empezara a atender, y la orden fue entregada 13.15.

­Espere un momentito. (Ya me lo dijo con bronca).

Esperé en la puerta por otro largo ratito, se abre la puerta y la voz del doctor dice el apellido de mi padre. Salí corriendo para ayudarlo a levantarse, pues ya a esa altura, se había quedado adherido a la silla. Cuando llegamos a la puerta, el doctor, sentado en su escritorio, flanqueado por dos enfermeras, nos mira por arriba de sus lentes y revoleando su mano derecha, dice con voz muy fuerte y burlona.

No, no era para que lo trajera, solo le quería decir a usted (y me mira), que la historia del paciente no ha llegado, por eso no lo hemos llamado. Tiene que esperar que llegue.

Ante tan estúpida respuesta quede muda. Después se me ocurrieron mil cosas para decirle, como por ejemplo que la enfermera que tomó la orden a las 13.15 se tendría que haber hecho cargo de que estén todas las órdenes en orden y con sus respectivas historias, cuando el médico comenzara la consulta. Pero bueno, solo volvimos para atrás y nos sentamos nuevamente. Después que llamaron 3 o 4 pacientes más, mi viejo, en un gesto de dignidad, se paró como si fuera un resorte y me dijo: Nos vamos. Después en nuestras casas y más serenos nos hablamos por teléfono:

­Bueno m’hija, gracias por el paseo, ­me dijo.

Recién allí, sonreí, y me decidí a hacer esta «queja urbana».

H.L.O. C.I: 1.681.031-0

 

Se fue la maravillosa Idea Vilariño

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Adicto al diario y su línea, acongojado por la pérdida física ­jamás espiritual­, de la maravillosa Idea Vilariño, cedí a un sentimiento que desbordaba admiración agradecida, en estas humildes líneas que le dejo junto a una letra que hice referente a la droga, la cual dejó como mensaje al muchacho descarriado.

Idea Vilariño

Los pájaros te prestaron/la cristalina pureza,/ las flores esa belleza/ la brisa limpia frescura,/ la fuente esa dulzura/ que acariciaba el oído./ Tu ternura ha seducido,/ tu voz queda prendida/ en esa dicción sentida/ que ganó eternidad/ por esa emoción vital/ que supiste contagiar./ Nubes te resguardarán/ bajo su techo azulado,/ las estrellas velarán/ tu descanso soñado./ Pero no podrás jamás/ irte de nuestro lado/ por ser un pedazo más/ de tu paisito adorado.

RUBEN RODRIGUEZ C.I: 651.537-2

 

Agradecimiento y felicitaciones a Constanza Moreira

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por la presente quiero agradecer y felicitar a la politóloga Constanza Moreira por la excelente nota que publicó en LA REPUBLICA, el día lunes 27 de abril titulada «Obama, Galeano y América Latina.

Es admirable su claridad de expresión al mismo tiempo que su capacidad de síntesis. A ello hay que agregarle su sentido de la oportunidad pues esta nota está referida a una no muy feliz iniciativa del semanario Brecha.

Esta compulsa del semanario Brecha titulada «Tiempo de regalar», realizada entre historiadores, escritores y políticos ha permitido, desde la agresión irrespetuosa y mal informada referida al presidente Hugo Chávez Frías, a un alarde de intelectualidad, más bien oscuro, poco compatible para con los lectores comunes de este semanario.

Saluda a usted atentamente

CARLOS HERRERA SANGUINETTI CI: 642.530-1

 

Facilidades para los uruguayos que queremos volver

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Me dirijo a usted para hacer un comentario, sobre el tema del retorno de los que estamos fuera del Uruguay, y pretendemos regresar. Según lo dicho por el Presidente, en cuanto a la gente que tuvo que emigrar, y que hoy la mayoría está sin trabajo en el exterior, y pretende retornar al país, se les facilita no pagar impuestos, para volver con sus enseres y también el vehículo (que sería lo menos importante).

Usted piensa que es posible que llevar los enseres desde España o USA cueste alrededor de 2.000 dólares, y que los despachantes de aduanas en Uruguay, cobren por hacer los trámites para poder retirar sus pertenencias alrededor de 1.000 dólares.

Entiendo que la gente que trabaja debe cobrar por ello, lo que no entiendo es cómo se permite tal abuso, porque es más que exagerado, cobrar ese disparate, si se supone que uno retorna por no tener trabajo.

Creo que habría que plantearse, poner una oficina o hacer una ley que proteja a los que quieren volver, y que tengan en cuenta que los que estamos lejos también somos uruguayos, aunque en algún momento tuviéramos que partir, por no tener trabajo en el país.

Le agradezco si investiga esta situación y da su opinión sobre el mismo, desde ya muchas gracias.

LUIS ERNESTO ABREU

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