La dramática crisis terminal de un modelo de desarrollo agotado
En «Economía para un planeta abarrotado», el economista norteamericano Jeffrey Sachs construye un revelador ensayo que aborda los más cruciales desafíos de supervivencia de un modelo de desarrollo agotado y en riesgo de extinción.
El autor, que es una de los principales referentes mundiales tanto en materia económica como en políticas sanitarias, ejercicio la docencia en la Universidad de Harvard entre 1983 y 2002, donde dirigió el Centro de Desarrollo Internacional.
Actualmente, dirige el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, dictando cátedra sobre desarrollo sostenible y gestión y política sanitaria.
En otro orden, fue consejero del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annam, y ha trabajado como asesor económico para diferentes gobiernos de América Latina, Europa del Este, Asia y África.
El especialista publicó artículos sobre la lucha contra las enfermedades, la pobreza extrema y la dramática situación de vastos sectores poblacionales de países subdesarrollados.
Su experiencia y estudios de campo le han permitido ir madurando una profunda conciencia en torno a los problemas globales que aquejan al planeta.
Este libro nació de la adhesión de Sachs a los compromisos contraídos por la comunidad internacional, plasmados en el denominado Proyecto del Milenio de la ONU.
Asumiendo sin explicitarlo que ese documento se ha transformado en una suerte de letra muerta, el autor elabora una concienzuda reflexión de naturaleza ética, que apunta a alertar a la humanidad acerca de un inminente colapso social y ambiental.
Según el especialista, su generación es la que puede «lidiar con el acertijo de combinar el bienestar económico con la sostenibilidad medioambiental y resolverla».
Su tesis se inspira en la convicción de que el desarrollo de la ciencia y la tecnología y la promoción de una mayor cooperación global, podrían revertir la grave situación de agobio que padece el mundo contemporáneo.
El libro, de más de quinientas páginas, se estructura en cinco ejes que abordan los diversos desafíos en materia de desarrollo del siglo XXI, la sostenibilidad ambiental, el problema demográfico, el derecho a la prosperidad y la resolución consensuada de los problemas globales.
Partiendo de la tesis de que el modelo de desarrollo tal cual lo concebimos está virtualmente agotado y en riesgo de colapso inexorable, Sachs plantea un horizonte inquietante que tiene mucho de admonitorio.
Aunque Sachs no es un intelectual de izquierda ni nada que se le parezca, tiene igualmente la suficiente lucidez para comprender e interpretar la gravedad de lo que está sucediendo.
Ello no obsta para que haga valoraciones políticas acerca de los excesos cometidos por las grandes potencias económicas, que devienen en dos consecuencias realmente devastadoras: el desastre ambiental y la agudización de las asimetrías sociales de dimensión global.
No obstante, la crítica no se centra en las inequidades del sistema de acumulación capitalista hegemónico, sino en los errores de conducción de los tomadores de decisiones.
Exhibiendo múltiples y elocuentes cuadros estadísticos, el técnico corrobora que la humanidad afronta un crucial punto de inflexión en su milenaria historia.
Jeffrey Sachs considera que es imperioso tomar conciencia y actuar cuanto antes, con el propósito de evitar males mayores que puedan conducir a una encrucijada y al colapso del modelo de desarrollo contemporáneo, que nació hace más de un siglo con la revolución industrial.
Apoyándose permanentemente en indicadores de impacto, el autor plantea la necesidad de rediseñar la economía del siglo XXI, acorde con las demandas, urgencias y desafíos del momento.
En el primer capítulo, el especialista construye el núcleo central de su trabajo de investigación, que luego deriva paulatinamente a las especificidades de los temas particularmente abordados.
Partiendo del análisis de las consecuencias de un modelo que requiere cambios radicales, Jeffrey Sachs aborda el acuciante problema medioambiental que aqueja a la humanidad, concentrando su atención en el cambio climático, la crisis del agua y la depredación del hábitat.
El economista tiene claro que todos los tópicos relevados son parte de un problema global, que refiere a la supervivencia de un modelo civilizatorio y un estilo de vida.
En ese contexto, otorga una prioridad particular a la explosión demográfica, que en sólo medio siglo- triplicó la población del planeta, particularmente en el mundo subdesarrollado.
Según el autor, esa situación torna insostenible el actual modelo económico, por el desenfrenado aumento del consumo, el agotamiento de los recursos naturales y la grave contaminación provocada por la irracional actividad industrial.
Sobre el particular, recomienda el ejercicio de políticas activas en materia de planificación familiar que logren abatir la alta tasa de fertilidad en las naciones más pobres y la adopción de medidas de mitigación para detener el grave deterioro del medio ambiente.
Al respecto, insta a invertir en la reconversión de las matrices energéticas hijas de la era del petróleo y en cambios radicales en las modalidades de producción.
Según el especialista, la comunidad internacional deberá alcanzar consensos que le permitan cumplir los compromisos contraídos en materia de asistencia y transferencia de tecnología a los países que no las pueden adquirir. De ese modo, estos podrán abordar tanto el problema demográfico como el ambiental.
Otro de los temas que merece un minucioso análisis por parte del ensayista, es el referente a los graves estragos provocados por la pobreza, que conducen al atraso, la enfermedad y la marginación social.
Aunque valora los avances de las naciones emergentes que han logrado mejores niveles de desarrollo y pronostica la pérdida de liderazgo de los Estados Unidos, admite que la dramática brecha entre ricos y pobres sigue siendo una asignatura pendiente de solución.
Uno de los capítulos más jugosos por su valor conceptual, es el que refiere a la dicotomía entre los estados de bienestar adoptados desde hace décadas por los países escandinavos y las economías ortodoxas de mercado.
Sachs demuestra que los primeros han alcanzados mejores resultados que los segundos en materia de desarrollo, por el trascendente rol que ha jugado el Estado como herramienta de redistribución de la riqueza y la solidez de sus sistemas de seguridad social.
El autor no soslaya severas críticas a la política exterior de su propio país, al cual acusa de no haber adherido ni cumplido con los compromisos y las metas trazadas por el Proyecto del Milenio de la ONU, en materia de reducción de asimetrías y vulnerabilidades sociales, cambio climático y políticas de asistencia a las naciones subdesarrolladas, que garanticen el derecho a la seguridad alimentaria, la salud y la educación, entre otras necesidades insatisfechas.
«Economía para un planeta abarrotado» es un ensayo tan minucioso como aleccionante, que advierte las graves consecuencias de un modelo de desarrollo que se está desmoronando estrepitosamente.
Aunque sus valoraciones políticas no siempre son tan contundentes, este trabajo de Jeffrey Sachs corrobora el fracaso de un modelo de acumulación capitalista desenfrenadamente consumista, injusto y despiadado, que actualmente asiste a un colapso global de incierto desenlace.
(Edición de Debate)
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