En escena. El montaplatos

Obra de Pinter en EspacioTeatro

El montaplatos, como «El señor Galíndez» de Eduardo Pavlovsky, pertenece a la estirpe del Beckett de «Esperando a Godot». Godot no llega; Galíndez hablará una sola vez y por teléfono; el contratista de los asesinos a sueldo de «El montaplatos» pierde tiempo, les encarga comidas que no pueden proveer; trasmite, al fin, su mortífero pedido.

No encontramos la «atmósfera Godot» en esta versión, que nos parece un tanto literal y otro poco explicativa por demás, de Elena Zuasti. No hay implicaciones metafísicas, no vimos una tensión creciente; el explícito desenlace de esta puesta en escena canjea la ambigüedad del original de Pinter, donde no se sabe qué pasa o qué va a pasar, por un remate de cuento policial pobremente armado para una sorpresa final. Preferiríamos una versión escénica de «Los asesinos» de Hemingway.

Con estas salvedades, que debemos reconocer como muy discutibles, la dirección de Zuasti es eficaz, la escenografía (Alvaro Bonaglia) es adecuada y la pieza está muy bien interpretada por Alejandro Martínez y Juan Luis Granato. Merece plácemes el ruido del montaplatos, una creación acústica de Alfredo Leirós.

EL MONTAPLATOS, de Harold Pinter, con Alejandro Martínez y Juan Luis Granato. Escenografía de Alvaro Bonaglia, vestuario de Diego Aguirregaray, iluminación de Martín Blanchet, ambientación sonora de Alfredo Leirós, dirección de Elena Zuasti. En EspacioTeatro.

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