Los años 60 revisitados
Con la década del 60 concluye la modernidad y, al mismo tiempo, se anticipa el siglo XXI. En esos febriles, crispados años, que no aceptan una delimitación precisa, como sucede con cualquier período histórico, germinaron plurales manifestaciones estéticas que abrirían el fértil campo de la experimentación permanente.
El insinuado informalismo de los cincuenta, el suave deslizamiento de la geometría nítida hacia la imagen difusa, lo habían planteado Julio Verdié y Raúl Pavlotzky, que luego ingresarían con potente vitalidad en el núcleo central de la corriente que arrasaría con las estéticas dominantes.
De la misma manera, en Europa, ya en la década del 40, Jean Fautrier anunciaría el Art Autre o Tachisme, dos denominaciones acuñadas en Francia. Derivado del existencialismo filosófico, el informalismo propuso expandir el terreno perceptual y hacer de la materia misma y los elementos encontrados en la vida diaria la marca expresiva por excelencia. Así, los collages de Ventayol, Jorge Páez y Pavlotzky, al incorporar chapas de metal, madera y esterillas, materiales de la construcción por Agustín Alamán, gruesas capas de cemento y arena en Cuneo Perinetti y Rodríguez Musmanno, se opusieron al refinamiento de las pintura-pintura tradicional y moderna. Al igual que los cultores del geometrismo, el informalismo sintonizó con las tendencias internacionales.
Una brillante constelación de artistas, de diferentes generaciones, magnificaron la importancia de esos tiempos, uno de los más significativos del arte nacional del siglo XX.
La materia fue la sustancia esencial de la expresión inmediata de la subjetividad, la liberación emotiva y el desprendimiento de anécdotas y referentes exteriores. La materia distribuida, ya sea en espesas capas de elaborada sensualidad en Américo Sposito, Barcala y Espínola Gómez, en las líquidas superficies de Hilda López, los planos intermedios de Nelson Ramos y Vicente Martín o los signos gráficos de José Gamarra. El blanco y negro, o el negro absoluto, el ocre oscuro, fueron los referentes básicos de la mayoría, aunque algunos incorporaron, habilidosamente, elementos de la simultánea aparición de la nueva figuración y el pop art.
Es que al informalismo se solaparon la nueva figuración y el pop art, con el reingreso de los elementos figurativos coexistiendo con la abstracción, sin incomodarse mutuamente. De esa manera lo entendieron Ruisdael Suárez, Ernesto Cristiani, Nelson Ramos, Haroldo González, Hermenegildo Sábat, José Echave, Hugo Longa, así como la contribución desde Nueva York de Jorge Damiani y Luis A. Solari.
Una atmósfera de euforia colectiva caracterizó la época, condensada en agrupamientos (El Grupo 8, acaudillado por Carlos Páez, y no como por confusión se adjudicó a Jorge Páez desde el catálogo, las ferias de Nancy Bacelo y María Luisa Torrens, los artistas del llamado El Dibujazo y las ilustraciones que se multiplicaron en diarios y revistas con carga política) que mantuvieron en tensión permanente a creadores y receptores.
No desaparecieon los clásicos del geometrismo (Costigliolo, Freire, Llorens, Presno), aunque los dos primeros se tentaron por corto tiempo con el informalismo. Ni tampoco desaparecieron los torresgarcianos que definieron y tonificaron su personalidad (Matto, Fonseca, Pailós, Gurvich, Augusto Torres).Los neoconcretos (Battegazzore, Ulises Torrado, Jorge Nieto, Antonio Slepack) dejaron su huella, así como los conceptualistas y performers cerraron la época (Teresa Vila, Clemente Padín), mientras irrumpían los singulares o primitivos (Magalí Herrera, Cyp Cristiali), para agregar mayor complejidad a una década fecunda y fundacional.
Curiosamente, la selección de obras de la Galería de las Misiones, 25 de Mayo 464, incurre en el mismo defecto que la similar efectuada en José Ignacio durante el verano: incluir nombres prescindibles que ni se mencionan en los textos del catálogo. Inauguración, el miércoles a las 18.30.
Otras inauguraciones
Museo del Gaucho.El martes, a las 20.00, Toco madera… del escultor José Castro en el Espacio Cultural Banco República. Nacido en Galicia en 1939, llegó a Uruguay con 17 años con oficio de carpintero y poco a poco fue elaborando objetos de una desbordante imaginería barroca referida a obras célebres del arte universal. Su obra pudo ser apreciada este verano en Galería Sur de Punta del Este.
Presentación de libro. El Teatro Solís se ha convertido en centro de difusión de actividades librescas.
Ahora le toca el turno a la presentación del libro Jeté de Christian Rodríguez, resultado de un trabajo fotográfico convocado por el Centro Municipal de Fotografía, selección del jurado integrado por Panta Astiazarán, Alejandro Sequeira y Ramiro Ozer Ami.
Sala Carlos F. Sáez. Pinturas de Freddy Oliver tituladas Secuelas, el martes a las 19.00.
Facultad de Arquitectura. Inauguración de la exposición procedente de Portugal El arquitecto paisajista. Concepto y obra, hoy a las 19.00, en el atrio de la Facultad de Arquitectura. Organizan la Asociación Uruguaya de Arquitectura Paisajista y Embajada de Portugal en Uruguay.
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