Hoy. En Cinemateca 18, un filme sobre la inestabilidad de la vida y su constante fluir

Se estrena "Shara" una poética y conmovedora película japonesa

Las herramientas fundamentales de la directora Naomi Kawase son la elipsis, el fuera de campo, el silencio, y la cineasta se sirve de ellas con maestría.

Lo sugerido, lo que no se ve pero que se sabe que está ahí, constituye la real sustancia de la película y la convierte en una experiencia insólita.

Tras un escueto título en blanco sobre negro, la cámara despierta en una habitación oscura, atestada de objetos que surgen del negro en un lento fundido, y comienza a moverse buscando una salida, «con cierta pereza, como si le costara despertar», ha dicho alguien. Al mismo tiempo se empieza a percibir un lejano martilleo, que será un motivo sonoro recurrente a lo largo de todo el filme.

También, unas voces infantiles irrumpen desde el exterior de la habitación y del encuadre, como si no pertenecieran al tiempo enfangado y somnoliento que recogen las imágenes.

En ese y otros momentos, la cámara se identifica con la mirada de los espectadores, avanzando curiosa y desorientada, como si, al igual que éstos, se posara por primera vez sobre esa realidad registrada.

De pronto estalla el drama: una desaparición brusca e intempestiva, que tiñe todo el resto del relato.

Algún observador internacional ha dicho que esa desaparición, a lo que ha denominado «la presencia constante de una ausencia», se adueña del relato. La referencia inevitable es «La aventura» (1960) de Michelangelo Antonioni, donde ocurría algo similar con el personaje de Lea Massari, y el estado de ánimo sugerido se prolonga tras el fundido en negro que hace avanzar la acción cinco años.

La familia protagonista ha quedado estancada en el día de la desaparición de uno de sus hijos (irónicamente, el de la festividad del dios Jizo, protector de los niños), y el hermano de éste trabaja en un retrato a tamaño real del desaparecido y comparte una torpe atracción con una vieja amiga de la infancia.

Hay otros personajes que trabajan, esconden secretos o tratan de seguir con su vida pese al fantasma que pende sobre todos ellos.

La directora Kawase elige muy deliberadamente la cámara en mano para contar esa historia y, sobre todo, expresar la idea de una inestabilidad de la vida y su fluir constante. Con ello acentúa una noción de «captura de lo real» cercano al documental: la cámara fluye sin limitaciones temporales ni espaciales, trazando su propio recorrido con aparente libertad, anticipando los movimientos de los personajes o esperando, lúcida y expectante, a que hagan sus respectivas entradas y salidas de campo. Con ello logra una particular compenetración del espectador con su tema, y una especial potencia expresiva. Presentada en competencia en Cannes, fue la película que afirmó internacionalmente a la directora Kawase y la llevó a ganar en ese mismo festival, posteriormente, con la ya exhibida por Cinemateca «El secreto del bosque». También este año, el prestigioso festival cinematográfico de Cannes decidió tributar homenaje a la directora otorgándole el premio Carrosse d’Or en la Quincena de los Realizadores.

La película podrá verse desde hoy al 14 de este mes en los horarios de las 17.40, 19.30 y 21.20 horas. El precio de las entradas es $ 85; Tarjeta Joven $ 43; Socios de Anda 2×1.

Socios de Cinemateca no abonan entrada.

La ficha técnica del filme titulado originalmente Sharasojyu es la siguiente: directora, Naomi Kawase (Japón 2003 ­ cien minutos de duración en versión original en japonés con subtítulos en español). Libreto de Naomi Kawase. Fotografía de Yutaka Yamasaki. Música de Ua. Montaje a cargo de un equipo formado por Shotaru Anraku, Naomi Kaease y Tomoh Sanjo. Productor, Yoshiya Nagasawa, para Real Product. El elenco lo integran Kohei Fukungaga, Yuca Hiyyoudo, Naomi Kawase, Katsuhisa Namase y Kanako Higuchi.

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