LA LENGUA NO ES DE TRAPO

¿Una esfinge en los billetes de banco?

Oyendo atentamente la información sobre los billetes falsos de 500 pesos, deseoso de conocer los elementos a tener en cuenta para detectarlos antes de ser timado por algún comerciante inescrupuloso, me sobresalté al oír a un meticuloso comunicador advertir a la población de que los falsos billetes de 500, al mirarlos al trasluz, se veía la ‘esfinge’ de Juan Zorrilla de San Martín (propia de los billetes de 20 pesos) y no la de Alfredo Vásquez Acevedo, presente en los de 500.

Ignoraba que ambos prohombres tuvieran esfinges, y menos aún que la imagen de este animal fabuloso figurara en nuestros billetes de banco. En ese medio de pago he visto dibujitos de todo tipo pero nunca vi una esfinge, ni egipcia ni griega, consistente en un león echado sobre el vientre con las patas delanteras extendidas y paralelas o sentado sobre los cuartos traseros, y con cabeza de faraón o de mujer. Sí, amigo lector, es esa imagen hierática, inquietante, que se divertía en poner adivinanzas a la entrada de Tebas y que Edipo supo hacer mierda al resolver el enigma propuesto. Fue una macana porque eso le allanó el camino para caer en el incesto y toda la cagada que se armó, con el suicidio de Yocasta y la ceguera del héroe.

Evidentemente, lo que el comunicador quiso decir es que los billetes tienen la ‘efigie’ de Zorrilla de San Martín y de Vásquez Acevedo. Ahora sí, porque ‘efigie’ quiere decir «imagen, representación de una persona real y verdadera». Como se advierte, nada que ver con el monstruo mitológico a pesar de la similitud formal de ambos vocablos, lo cual constituye otro ejemplo más de paronimia traicionera. ¿No le parece, Pereira?

–Toy de acuerdo, pero me quedé pensando en Edipo, pobre, que mató al padre y se casó con la madre. Pavada de tragedia, ¿no? Como para una telenovela venezolana.

–¡Qué lo parió!

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