CRONICA DE UNA BUSQUEDA PESADILLESCA
Stieg Larsson (Suecia 1954-2004) falleció inesperadamente de un ataque al corazón, días después de entregar a su editor el tercer volumen de «Millennium» y poco antes de ver publicada la primera entrega de esta saga literaria.
Renombrado corresponsal de guerra y experto en la investigación de los grupos de extrema derecha, participó en la creación del proyecto antiviolencia «Stop de Racism», al que siguió la Expo Foundation, de cuya revista, «Expo», fue editor.
Comprometido en el combate contra la intolerancia, escribió varios libros de investigación periodística, acerca de los grupos nazis de su país y sus conexiones con la extrema derecha y el poder político y económico.
Sin embargo, mantenía su gran pasión, la novela policial, oculta y alejada de su trabajo y su obra habitual. Larsson solía escribir policiales por las noches, prácticamente en secreto, durante años.
La publicación del primer volumen de la serie Milennium, «Los hombres que no amaban a las mujeres», supuso un fenómeno editorial sin precedentes en su país natal y en el resto de Europa.
«La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina», que es el segundo título de la exitosa trilogía, retoma varios de los personajes de «Los hombres que no amaban a las mujeres», para conformar una obra tan atrapante como la anterior.
El primer volumen podía enmarcarse claramente dentro del género policial, pero esta segunda entrega, si bien rescata el espíritu de la anterior, es una obra más conceptual y que ahonda en profundidad en la psiquis de los personajes, aunque sin soslayar la complejidad de la trama.
Lisbeth Salander, uno de los personajes fundamentales de la saga, está pasando por un momento de meditación y recogimiento, que la obliga a abandonar la capital y sus misteriosas actividades habituales.
En este relato, el autor profundiza aún más en la psicología de la protagonista, una mujer asombrosamente contradictoria, adorable y odiable al mismo tiempo.
Mientras tanto, Mikael, su viejo amor, padece un dramático estado de desconcierto por la desaparición de la esquiva fémina, a la cual busca obsesivamente, mientras se enfrenta a un cambio decisivo en su situación laboral y sentimental.
El drama de una joven atada a una cama, que soporta cotidianamente el asedio de un ser abominable y sueña con terminar de una buena vez con la pesadilla, aporta la indispensable clave de tensión a la historia.
En esta novela, el núcleo narrativo no reside en una sola línea argumental sino en varias, que se estrechan, se bifurcan o bien corren paralelamente sin, aparentemente, vincularse.
El estilo sobrio de Larsson es adecuado a la narración. No obstante, por momentos resulta agotadora la descripción de detalles superfluos e irrelevantes, que parecen contribuir únicamente a engrosar el volumen del libro.
Sin embargo, pese a sus altibajos, el relato es sólido en su conjunto. Incluso, el final -inevitablemente abierto ya que se trata de una trilogía- resulta inesperado y bien resuelto.
(Editorial Destino)
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