Opiniones. Evaldo Mocarzel y Mariana Rondon, en el Festival de Cinemateca

La difícil tarea de rodar películas en Sudamérica

En conferencia de prensa, se presentaron los realizadores Evaldo Mocarzel de Brasil, responsable del documental «Al margen de la basura», que trata en forma de reportajes la historia de los carritos recolectores de basura reciclable en San Pablo, y la directora venezolana, Mariana Rondon, autora del filme «Postales de Leningrado», que recrea la década violenta de los sesenta, en clave de farsa, a través de la mirada infantil.

La película emplea una técnica mixta donde la ficción se entremezcla con el cine documental. Ha recibido premios en Cartagena, Biarritz, Huelva y San Pablo.

Mariana Rondon se hizo conocer hace varios años con la película «A la medianoche y media», que fue todo un éxito y una de las revelaciones de la cinematografía venezolana, que todavía no ha logrado trascender como otras de nuestro continente.

Evaldo Mocarzel filmó su película con recursos estatales y regionales. Hizo hincapié en las dificultades que encuentran los nuevos realizadores brasileños a la hora de finalizar sus proyectos. La parte cultural de Río de Janeiro está totalmente desconectada del resto y, en particular, con San Pablo. No hay que olvidar que Brasil es un continente con veintisiete estados con culturas diferentes. Río siempre ha concentrado mucha gente de la cultura y creció gracias al Festival de Gramado, hoy conocido y valorado en todo el mundo.

Se ha presentado una amplia Ley de Cine para adecuarla a los nuevos tiempos y enfrentar el problema con la dura competencia con la televisión. Pero los intentos siempre han fracasado a las puertas del Senado brasileño.

Luego Mariana Rondon expresó que no tiene sentido la lucha empresarial ya que lo importante y necesario es hacer las películas.

Ahora en Venezuela, tras los pasos de Fina Torres y otros hay una nueva generación de cineastas comprometidos con la buena realización. «‘En postales de Leningrado’ he querido retratar el entorno familiar sin acentuar el hecho histórico o político. Hay una imagen de los años sesenta que no pudieron destruir los militares, propaganda antiguerillera que al final se rescató a través de la labor de la Cinemateca. Yo muestro la ficción que creían ellos que iba a ser la realidad. El tema de la familia es el recuerdo y el hilo conductor es el miedo. Son recuerdos descontruidos por mí, anécdotas cercanas de los padres. Hubo una gran respuesta del público venezolano, gente joven atraída por el look de la película y como encuentro generacional para compartir cosas. Se trata de reconstruir la memoria y construir un mundo infantil», expresó la directora.

Sobre el final dijo que hay un gran empeño del gobierno Bolivariano de Venezuela en apoyar, en todos los sentidos al séptimo arte, para lo cual se ha formado la Villa del Cine con apoyo estatal, un gran presupuesto y una Ley de Cinematografía que permanecía estancada desde los años setenta.

Por último, agregó que se le debe mucho a la labor de la Cinemateca Venezolana que posee treinta y cuatro salas desparramadas por todo el país y que son verdaderos núcleos formativos para el bien de la cultura.

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