El uruguayo que viene del frío
En la 50ª Bienal de Venecia de 2003, sin importantes relaciones en el ambiente artístico sueco, ajeno a los vínculos con críticos y políticos, sólo asistido por su precoz talento y una suerte enorme, el uruguayo Juan Pedro Fabra Guemberena fue elegido directamente por Francesco Bonami, director general de la Biennale, para participar en el mayor acontecimiento internacional de las artes visuales.
Bonami no lo ubicó en un rincón aparte y poco transitado. Lo colocó a la entrada, en la rotonda del pabellón italiano, con un video y cuatro monitores que era imposible no ver, compartiendo el espacio con David Hammonds. Para sorpresa de quien escribe estas líneas, el nombre desconocido de Juan Pedro Fabra Guemberena era uruguayo según se leía en la ficha identificatoria. Desconocido en su país de origen, donde nació en 1971, su nombre era catapultado internacionalmente y su obra reseñada por importantes publicaciones (Art Monthly, entre otras) y en amplia cobertura por LA REPUBLICA, que en sucesivas ediciones difundirá, en primicia exclusiva, el súbito ascenso de Fabra y una extensa entrevista.
Montevideano, su madre fue detenida en 1973 por seis meses y ese hecho lo afectó profundamente. Exiliado en Suecia por motivos políticos, pasó su infancia en Estocolmo, en un ambiente cultural ajeno y con dificultades para relacionarse. Hasta 1984. Volvió a Uruguay y empezó a estudiar con Gustavo Vázquez King y luego en el taller Dumas Oroño. Tenía 14 años. Un día, Oroño le dijo que lo más importante que tenía no era la mano con la que dibujaba, sino los ojos con los que miraba y que eso, en definitiva, como artista, era lo importante. La observación del maestro fue decisiva. Aprendió pintura y dibujo, pero lo esencial fue el desarrollo de la mirada, de cómo mira un artista o qué es lo que mira un artista. En 1990 volvió a Suecia, visitando Montevideo casi todos los veranos. En Estocolmo tuvo diversos empleos, hasta que se decidió a ingresar a la Real Academia de Arte, de difícil acceso por el cupo restringido de nuevos estudiantes. Paralelamente a la pintura, se dedicó a la fotografía y luego al video. Con el video Colores verdaderos debutó en la Bienal de Venecia.
Luego hará una individual en la galería Bränston & Stene y otra en el Museo de Arte de Estocolmo, será elegido entre los once jóvenes revelaciones de varios países para la Feria de Arte de Basilea, la más importante del mundo, presentando el video Antes que se duerma, y la participación colectiva en un proyecto para la Biblioteca de Alejandría, para continuar por otros países.
El miércoles, en el Centro Cultural de España, Juan Pedro Fabra Guemberena realizará Camuflaje, acción y efecto de camuflar, un taller para estudiar el audiovisual/ gráfico/ de acción / escultural, a partir de diferentes estrategias artísticas basada en la estética de la ilusión, el camuflaje visual. El cupo es limitado a 15 personas y tendrá lugar hasta el viernes de 16.00 a 19.00 horas. Mientras, en + Cubo, del mismo CCE, el miércoles 22 presentará dos trabajos en los que reflexiona en torno a la temática de la violencia: Gilberto’s Place fue filmado en Uruguay en 2007 a partir de la polémica figura del coronel Gilberto Vázquez y forma parte de un proyecto mayor que el artista viene desarrollando con objetos, fotografías y video. Por otro lado, M.P.C. es una pieza sonora, compuesta a partir de la grabación original de un francotirador de la empresa Black Water, «trabajando» en Najef, Irán, en 2004, con música modificada del tema Sheep Dip de la Penguin Café Orchestra.
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