TIENE LA PALABRA
Estado de Israel: respuesta a Feldman
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Es increíble, que un ciudadano uruguayo, como dice que es el Sr. Feldman, se plante cerrilmente, en la defensa de un estado terrorista, bárbaro y cruel.
Todo el mundo (a excepción de Estados Unidos, que es su socio predilecto), como «ejes del mal», junto a Israel. Esa denominación es de Bush, pero les cabe a los norteamericanos, y a tu gobierno. «Juntos son dinamita», y ahí andan invadiendo países; asesinando mujeres, niños, ancianos y todo aquel que encuentren en el camino, hacia el pillaje.
Dice que yo soy confuso; incoherente… Mirá quien habla de incoherencias… Cuando habló de derechos humanos, tu respondes que no sé nada de historia. Para qué quiero saber la historia de los bárbaros. Conozco la historia reciente… y es «bárbara». Miles de muertos en la Franja de Gaza; la mayoría mujeres, niños, ancianos… No me embromes, Feldman con tu pueblo, de presuntos premios Nobel de la paz. Esos hombres debieran asesorar a esos gobernantes con instinto asesino… Pero hace 42 años, que están en permanente guerra, y ustedes no se crean mejores que los palestinos. El ejército criminal abusa permanentemente de su superioridad; no son capaces de resignar algo a cambio de paz. Si Hamas es intransigente, también lo es el Estado terrorista de Israel.
Dicen que no pueden pactar la paz con los palestinos, por la intifada; por los pequeños y casi inofensivos misiles, que lanzan diariamente Hamas y/o Al qaeda. Después de todo, para qué sirve la historia de los pueblos. Fíjate que Uruguay, «escondió» parte de su historia porque comprometía a ciertos partidos políticos. En Primaria me engrupieron que había 3 héroes: Artigas, Lavalleja y Rivera. Con sorpresa, en Secundaria, me encuentro con que ni se hablaba de la historia del Uruguay. Aparecían «Historia de los griegos» también de los romanos; etc., pero nada de los uruguayos. Recién cuando yo trabajaba me vengo a enterar que sólo Artigas fue el verdadero héroe. Los otros 2 mencionados, fueron importantes en la cruzada libertadora; pero también es cierto, que traicionaron a Don José, y se aliaron con el enemigo. El gran José Artigas, defraudado por sus lugartenientes, decidió abandonar su tierra y refugiarse en Paraguay. Se iniciaba así, el famoso «Exodo del pueblo oriental». El papel más vergonzoso, le cupo a Fructuoso Rivera, que junto a su hermano Bernabé, asesinó en masa a los charrúas, que habían sido puntales en la lucha por la liberación de nuestro país.
Me gustaría saber, si eras mayor cuando la dictadura, y de qué lado estabas. Dado tu fanatismo por la patria de tus mayores, puede que estuvieras a favor de los asesinos del ejército; porque el ideólogo de el infame/los infames golpes de Estado, en toda Latinoamérica, fue un judío llamado Henry Kissinger. ¿No serías amigo del Goyo, de Gavazzo, de Cordero, etc.?
Tu dices que soy burro, que «de eso aún, no me enteré» como aquel tango milonga, «Se dice de mí» que interpretaban brillantemente Carlos Roldán o Tita Merello, con la gran orquesta típica de Canaro.
Burro eres tu, que no sabes lo que son los derechos humanos.
LUIS CARLOS PIEDRA BUENA FERREIRA CHAVES C.I. 3.400.065-0
Las materias que aún debemos rendir…
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Decir que el FA llegó al gobierno bastante tarde, puede no resultar novedoso.
Aclaro que «bastante tarde» no es «irremediablemente tarde».
¿En lo económico se llegó «bastante tarde»?
Parece lógico pensar que la gente se volcó mayoritariamente al FA, porque le iba mal económicamente y perdieron la confianza en los partidos tradicionales.
Desde el punto de vista económico, nunca se llega a tiempo; el cambio ocurre porque ya es tarde precisamente.
Pero a lo que sí llegamos «demasiado tarde» es a la debacle social.
Y este es un tema que sobrepasa elecciones internas o generales.
Debemos buscar las soluciones sin las cargas electorales, porque en este tema no se trata de hacer propuestas o lanzar «ideas fuerza», sino de reconocer la entidad del problema, para luego elaborar esas estrategias de mejoras. Debe haber mucha información de carácter sociológico, con cuadros comparativos, con nosotros mismos y con la región.
Tal vez el primer momento sea de protagonismo de buenos técnicos que nos muestren al detalle la realidad, con información sobre experiencias en otros lugares y tiempos.
Luego vendrá el momento de la aplicación política en el Uruguay real de ese momento. Debemos reconocer que se ha hecho mucho y bien, pero a la vista está, no fue suficiente.
La pauperización social nos pega fuerte en 3 áreas y en sólo una, vamos dando pasos ciertos.
Ellas son: 1) Seguridad. 2) Enseñanza. 3) Salud.
Son las consecuencias inmediatas de la época del neoliberalismo.
Mejoramos todos los índices que se vinculan con lo estrictamente económico. Hay mucho trabajo acumulado en el mundo, para tener buenas mediciones de esos índices, que a su vez pertenecen a leyes cuasi científicas de la economía.
Pero aún nos falta mucho en lo social. Y entonces…
La seguridad es lo más explosivo, porque directamente afecta a los protagonistas (víctimas y victimarios). El grupo en cuestión se extiende todos los días. La droga obliga al delito permanente, allí no valen penas más altas, baja de edades de inimputabilidad, o el «armarse hasta los dientes», etc., porque no hay nada más poderoso que «la falta de la sustancia en el adicto».
Esta área es la más problemática porque los actores tienen la iniciativa y actúan en forma violenta y sin control. Y tampoco sabemos qué hacer con ellos cuando los tenemos ¿neutralizados? en las cárceles.
La enseñanza recibe en sus aulas, a parte de los del grupo (1), y muchos otros que sin estar cerca de la droga, llegan con grandes conflictos de familia, de valores, de autoestima y casi lógicamente, sin respeto por las normas, o a los que representan la «autoridad» en esos centros.
Acá no tienen la iniciativa, no obstante no aceptan las reglas y en esa actitud por lo menos pasiva, subvierten la actividad socio-educativa de los centros de enseñanza.
En la salud tampoco tienen la iniciativa, pero desean participar del acto médico porque les beneficia directamente. Y esto de algún modo pasa a ser sólo problema de las «autoridades». Y por eso se ha avanzado más en esta área.
El tema social, es un tema de «alta política», algunos tal vez dirían, «política de Estado», pero en lo personal veo tan tristemente responsables a los partidos tradicionales, que no me atrevo a elaborar nada en conjunto. Prefiero que luego se acoplen si lo desean.
Por otro lado, nos aparece un falso dilema, cuando ante un asunto importante se discute si se «sale con política o con técnicas». Esto es bajar demasiado el listón de la discusión, porque no puede haber nada más simultáneo que ambos conceptos. El tema tratado en esta nota es un ejemplo típico.
Si no existe la voluntad política de desterrar estos males, y sólo se trata de atemperarlos con alguna medida efectista, volveremos a los viejos tiempos y no cambiaremos nada. Pero para atacar en serio estos temas, se precisan técnicos de las más variadas disciplinas.
Deberemos buscar los mejores profesionales estén donde estén, pero trabajarán en un ámbito progresista, sin dudas.
LUIS FERNANDEZ [email protected]
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