IRON MAIDEN CONQUISTO EL ESTADIO AMALFITANI

La jornada dio comienzo con las actuaciones del grupo de Lauren Harris, hija del bajista Steve Harris, los argentinos O’Connor y Horcas, y los brasileros Sepultura, que presentaron su último trabajo discográfico, «A-Lex».

Pero lo que las 43.000 personas que abarrotaron el Estadio José Amalfitani de Vélez Sársfield querían ver, era a la legendaria Dama de Hierro, que saltó al escenario pasadas las 21.00 horas con una frenética versión de «Aces high».

En ese momento la fiesta se desencadenó, con miles de personas, entre las que se contaban cientos de compatriotas, saltando y agitando sus cabezas al ritmo de la música de los Maiden.

La banda inglesa, que visitó Argentina por séptima vez, se encuentra desarrollando su gira «Somewhere back in time tour», en la que propone un repaso de los temas más destacados de sus más de treinta años trayectoria.

Esta onda retro se hizo notar en la escenografía utilizada, con un imponente telón de fondo que presentaba una imagen de Eddie, la clásica mascota del grupo, con motivos egipcios, al estilo de los años de «Powerslave».

A medida que las canciones se iban sucediendo, el telón fue cambiando mostrando imágenes del arte de las portadas y librillos de los discos de Maiden de los años ochenta.

El cantante Bruce Dickinson se mostró pletórico de energías desde comienzo a fin, corriendo por todo el escenario, realizando piruetas y demostrando que, podrán pasar los años, pero su registro vocal se mantiene intacto.

Por su parte, el bajista Steve Harris, el baterista Nicko McBrain, y los guitarristas Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers mostraron su maestría en la ejecución de sus respectivos instrumentos.

El set list de la noche fue insuperable, con temas como «Wrathchild», «Children of the damned», «Phantom of the Opera», «Fear of the dark», «2 minutes to midnigth» y «Run to the hills», que fueron cantados de comienzo a fin por el enfervorizado público asistente.

Mención aparte merece «The rime of the ancient mariner», una composición de unos trece minutos de duración, basada en el poema homónimo de Samuel Taylor Coleridge, que deslumbró con su oscura atmósfera y notables cambios de ritmo.

Esta verdadera joya, que pertenece al disco «Powerslave», es uno de los temas que los Iron Maiden decidieron rescatar especialmente para esta gira mundial.

Como si fuera poco con la música, el espectáculo fue acompañado por fuegos artificiales en los momentos justos, un muñeco de unos tres metros de Eddie que se paseó por el escenario caracterizado al estilo de «Somewhere in time», una gigantesca momia que lanzaba fuego por sus ojos y constantes cambios de indumentaria por parte de Dickinson, quien dio rienda suelta a su histrionismo.

En una de estas salidas teatrales, más precisamente en «The trooper», el cantante apareció vestido de soldado británico haciendo flamear la Union Jack, hecho que fue estoicamente soportado por los espectadores argentinos.

Seguramente, si cualquier otro artista hiciera lo mismo, la cosa no habría terminado de igual forma, hasta ahí llega el fanatismo que despierta la Dama de Hierro en la vecina orilla.

Más allá de este último detalle, que los ingleses tendrían que rever en próximas presentaciones en territorio argentino, el vocalista tuvo un diálogo muy fluido con el público. Incluso se permitió expresar su decepción ante la performance de la selección albiceleste ante Venezuela, «esperaba más», dijo.

El bis de la noche se compuso por «The evil that men do», «Sanctuary» y «The number of the beast», esta última, por lejos, la canción más popular del grupo.

Para el final, Dickinson presentó uno por uno a los músicos (sorpresivamente Nicko McBrain fue el más ovacionado), agradeció al público y anticipó que el año que viene volverán al estudio para grabar su decimoquinto disco de estudio.

El público despidió al grupo con una lluvia de aplausos, retribuyendo así el gran show presentado por estos ingleses cincuentones que dejaron bien en claro que están en un gran momento.

Ahora los fanáticos de esta parte del mundo tendrán que esperar hasta el 2011 para volver a disfrutar de un nuevo espectáculo de los Maiden, ojalá que no se olviden de ese paisito que visitaron por primera y, hasta el momento, única vez, en el año 1992.

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