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Llegó a nuestro país un nuevo número de Cuadernos de Jazz

La entrevista de portada está dedicada al ilustre Joe Lovano, alguien que llama la atención «por la claridad y versatilidad de su sonido como por su increíble capacidad para absorber diferentes estilos».

El gran saxofonista habla de su juventud, la influencia de su padre, sus trabajos con Michael Abene, Elvin Jones, Dave Holland, Hank Jones, Gonzalo Rubalcaba, Chet Baker y otros gigantes. «Yo vivo en el mundo de la música y me nutro de la gente con la que toco. (…) Yo no toco en ningún estilo determinado; trato de ser creativo en el momento y acepto toda clase de música».

Otra entrevista interesante es la del saxofonista Jacques Schwarz-Bart, quien fusiona sus improvisaciones con los ritmos de la isla de Guadalupe. El músico narra sus comienzos, la forma como llegó a ser aceptado en los Estados Unidos y la integración del jazz con el gnaua gwoka. «El jazz más reciente está demasiado alejado de esta energía original que viene de Africa, ha perdido el pulso que deviene de sus raíces. Lo que yo hago es volver a reunir ambas cosas, porque he nacido con esos ritmos».

Por su parte, el trompetista Till Brönner se explaya en la cultura musical de Brasil, revelando su poderoso interés en la bossa nova. Para su último disco, «Río», del sello Verve, estuvo varios días viviendo en Rio de Janeiro y estudiando la obra de Tom Jobim, Joâo Donato, Milton Nascimento y Chico Buarque.

Una nota rescata al veterano guitarrista canadiense Ed Bickert, de quien poco se habla a pesar de sus grabaciones con Paul Desmond, Benny Carter, Frank Rosolino, Ruby Braff y Buddy Tate. Otra alude al saxofonista y flautista Henry Threadgill, un vanguardista que arrancó con el gospel, el blues y el rock, y llegó a ser figura importante de la influyente Association for the Advancement of Creative Musicians.

La parte histórica recuerda la profunda huella que dejó en el jazz, hace más de sesenta años, la reunión entre Dizzy Gillespie y el percusionista cubano Chano Pozo. También se transcribe parte de una novela de Quinto López Mourelle, titulada «Pimienta negra», en la que hay referencias a Coleman Hawkins y su grabación del célebre «Body and soul» de 1939. Además se analizan los discos del legendario trío Codona, que hace tres décadas estuvo integrado con Collin Walcott, Don Cherry y Naná Vasconcelos.

El capítulo de cine y música está dedicado esta vez al film de Tony Richardson «La soledad del corredor de fondo» (1962), cuya banda sonora permite escuchar a Pat Halcox, Bill Bramwell, Dick Smith y Danny Craig.

Cuadernos de Jazz adelanta una primera entrega sobre un tema acuciante desde el punto de vista artístico y económico: el negocio de la música, la agonía del CD, el dramático cambio que suponen la Internet, los Ipods, MP3 y otras descargas y usos tecnológicos que se suceden vertiginosamente.

La suscripción asciende a sesenta euros y puede ser tramitada por correo electrónico a [email protected].

Las suculentas ochenta y dos páginas de esta revista terminan con la selección de los mejores CD editados en 2008 y la crítica de varias decenas de discos de reciente aparición en el mercado, con máximas calificaciones para Curtis Fuller, Patricia Barber, Bill Dixon, Bill Evans, John LaPorta, Ahmad Jamal y Ted Nash, entre otros.

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