Neuronas y neurosis: Destacado. Prestigioso premio a la literatura hispana.

LA TELEVISION VUELVE A SER RADIO

Ahora, más de medio siglo después de sus experiencias en el predio de la Exposición Internacional, el avance tecnológico logrado en esa comunicación televisiva, desde las cámaras, las grabadoras, los móviles que son autosuficientes, las cadenas vía cable, todo, todo, pueden tirarse a la marchanta.

En el caso concreto del 10 ­en los otros, buena parte de las críticas también son aplicables en cuanto a la limitada visualización­ ha tomado como meta principal devolver a CX 16, la vieja Carve, una imagen informativa que hace muchos años perdió y que no la hace entrar en ninguna competencia.

Todo esto viene a cuento por el hecho de encontrarnos en el nuevo programa Buenas y santas, en su salida del lunes, día de estreno, con una insistencia cada media hora de mostrarnos a tres lectores de noticias supuestamente informándonos de cuestiones que ya se habían leído en los diarios. Los tres, dos hombres y una mujer, dedicaron unos cinco minutos cada media hora, a esa difícil tarea de hablarnos las noticias, sin que en ningún momento se pensase que se estaba en televisión por lo que no se vio imagen alguna, excepto la de los esforzados leyentes.

Ya que estamos en Buenas y santas se debe aceptar que es una revista mañanera, igual o casi igual a las de los otros canales, con menos rigor periodístico que el que tenía Puglia, por ejemplo, en ese mismo canal.

Lo que debe rescatarse es la presencia de las tres mujeres, cada una con su especial encanto, cancheras, sueltas, que saben divertirse, mucho y bien, pero que lo que las rodea no muestra «llamadores de atención» válidos. Quizás el más adecuado sea la presencia de Vázquez Mello, que al comenzar toma sobre sí la responsabilidad de decirnos como va a estar el día y como debemos salir a la calle, con camisa o sobretodo.

Se presenta en forma distinta las entrevistas a políticos en la sección Comparando, en la que los precandidatos a la Presidencia por cada partido se autocalifican y, como es lógico, se trampea de lo lindo ya que hubo un aspirante que se puso diez sobre diez, un poco vanidoso, o cuando se repite el juego con esos mismos políticos y deben responder sobre temas muy generalizados, como el aborto, la eutanasia, la marihuana, el TLC y la tenencia de armas en apenas 15 segundos.

En el resto de la mañana se presentaron notas a una veterinaria, el anuncio que Nano Folle reflexionará sobre violencia y seguridad, un geriatra, una cocinera, una cosmobióloga que pretende ser más que una horoscopista y deportes por dos comentaristas jóvenes, sobre todo lo pasado en el fin de semana, ya gastado por todos los otros programas, hasta en ese mismo canal y que eran, oh, casualidad, gente de Carve.

Lo que al final llegó fue casi una vuelta a las viejas kermeses de la escuela hace 50 o más años porque se presentó el juego El sapo, que era ni más ni menos que tirar fichas hacia la boca del batracio. Para hacerle perder más interés, las reglas son que uno llama al programa y elige a una de las tres conductoras y se asocia a ella y ella será la que tirará las monedas. Según se dijo, los ganadores de lunes a viernes participarán en un premio que se dará este último día. No se dijo cuál sería ese premio.

Otro saldo negativo son las entrevistas callejeras a cualquiera que ande por ahí, lo que no implica nunca que ello tenga un valor de respaldo, certificación y valoración social.

Pero, siempre hay peros, la diversión de Carolina García, Ema Díaz y María Gomensoro se trasmite, y bien vale como un buen despertar y ojalá ello continúe a pesar de la poca televisión que se hace. Saber comunicar y saber reírse son virtudes harto válidas.

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