Valioso filme. "La próxima estación", de Pino Solanas, se estrenó en DVD

Crónica de un despojo

La promesa se convirtió en un cúmulo de atrocidades como el aumento de los accidentes, robos, destrato al usuario y, lo más llamativo, de un negocio de 30.000 millones de dólares, los argentinos no vieron ni siquiera una moneda.

Sobre esto, y mucho más, trata el nuevo y estremecedor documental de Pino Solanas, alguien que, como pocos, ha sabido llevar a la pantalla el asalto a mano armada que significo el neoliberalismo en estas tierras.

Debido a esa decisión política, es decir, privatizar los trenes argentinos, los elementos que surgieron con mayor nitidez fueron la supresión de innumerables ramales, miles de pueblos quedaron aislados y más de un millón de personas fueron a parar a los bolsones de pobreza de las capitales provinciales. El ataque de la administración Menem hacia el patrimonio del pueblo argentino recién comenzaba. Una de las primeras revelaciones que surgen de «La próxima estación», es que los trenes fueron a parar a las manos de los operadores del transporte de carga carretero, o sea, compraron la competencia para eliminarla, los costos sociales, que los pague la sociedad, en definitiva.

Y de eso se trata este nuevo trabajo del documentalista Fernando «Pino» Solanas que, dentro de su profusa carrera, se puede vincular esta obra a otras labores anteriores, como la demoledora «La dignidad de los nadies», sobre la cruenta crisis del año 2001 o la mítica «La hora de los hornos», que cuatro décadas después continúa siendo vigente, dolorosamente vigente.

Y este documental sobre la situación de los ferrocarriles funciona también como metáfora lacerante de la historia argentina reciente. Aquel país que prometía prosperidad y que terminó en el desguace.

El director, recurriendo a la voz en off, va tirando datos, información y, si bien su cine es comprometido, no se apoya en la simple retórica politicoeconómica. Solanas es, ante todo, un formidable observador, un reportero que realiza un cruce transversal a las historias que cuenta y lo humano, eso que tan poco parece importarle al sistema, es lo que precisamente rescata con su cámara. Porque detrás de cada desastre propiciado desde el poder, son miles las anécdotas que surgen.

Con este trabajo, Solanas nos toma de la mano, nos hace recorrer el almanaque de la historia comenzando por el hoy, saltando al ayer, volviendo al presente y proyectándose al futuro.

Con fluidez, cada uno de sus entrevistados, ya sean empleados actuales del ferrocarril ­que reconocen transportar a la gente como si fuera ganado­ o aquellos que supieron de épocas de esplendor, dan cuenta de una realidad tan dura como inesperada y se hacen una pregunta: ¿Cómo fue que pasó? Porque tirarle el fardo al riojano de patillas sería sencillo, el tema va hasta la médula del aparato político de la vecina orilla, donde algunos periodistas también hacían su parte. Imperdible un Bernardo Neustadt defendiendo a Menem espalda con espalda.

Este documental es el cuarto de una serie de cinco que culminará con «La tierra sublevada» y la solidez de su testimonio reflexivo y profundo concluye que el basamento del ataque neoliberal aún se mantiene en pie en nuestros días. Es una película épica, donde el derrumbe de los sueños le da vida a individuos íntegros y sobre todo, capaces de recuperarse del mazazo. La humildad del director además, potencia el producto, hasta convertirlo en una verdadera clase de cine.

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