TUMORES

El imán del problema

«La principal aportación de este estudio es que permite encontrar zonas tumorales por pequeñas que sean y las localiza con mucha exactitud», asegura Javier Tamayo, investigador del CSIC en el Instituto de Microelectrónica de Madrid. «Un buen símil sería imaginar a este material como un imán para buscar algo metálico en una montaña de basura», aclara. Para lograr su objetivo, los científicos equiparon el nuevo material con un preciso armamento: una molécula capaz de identificar las células tumorales y de unirse a ellas y otra que se activa antes de ser inyectada y fluorece al ser observada con luz infrarroja. De esta forma, se puede saber dónde se encuentra el área afectada por el cáncer y el tamaño exacto que tiene el tumor.

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