Cecilia Todd y Daniel Viglietti actúan hoy en la Sala Zitarrosa
En la jornada de hoy coinciden dos fechas significativas, aunque por distintos motivos, en Venezuela y en nuestro país.
Por una parte, los venezolanos y venezolanas celebran los veinte años de la explosión del poder popular, expresada en «El Caracazo» (1989) que tuvo como escenario la capital de Venezuela y varias ciudades del resto del país cuando la población, en protesta por el impacto de la crisis económica, social, política y cultural acumulada por décadas y agudizada por las medidas tomadas por el ex presidente Carlos Andrés Pérez, salió a las calles, de manera enérgica e incontrolable, a manifestar su rechazo a la injusticia y explotación protagonizada por los gobiernos neoliberales que se enquistaron por décadas en la llamada «cuarta república».
Durante ese tiempo el poder gubernamental estuvo subordinado a los intereses de grupos económicos extranjeros que usaban a la burguesía criolla como instrumento para sus fines; ese evento El Caracazo es considerado el comienzo de la revolución del pueblo venezolano que tuvo como continuación natural la insurgencia del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 encabezado por el comandante Hugo Chávez, quien lideró (el 4 de febrero de 1992) una rebelión cívico-militar que cambió el destino de Venezuela.
Por otra parte, en nuestro país este 28 de febrero se conmemoran los diez años de la Sala Zitarrosa, una de las más importantes y simbólicas de Montevideo, pues no sólo tributa homenaje al cantor uruguayo Alfredo Zitarrosa, sino que también es ejemplo de la resistencia del pueblo uruguayo al luchar por mantener en pie este escenario que es templo de la cultura nacional.
Para celebrar ambos eventos, y como obsequio de la República Bolivariana de Venezuela a la Sala Zitarrosa, una de las más representativas artistas venezolanas del canto comprometido, Cecilia Todd, brindará hoy un concierto junto con Daniel Viglietti.
Todd, quien también toca el cuatro (el instrumento más tradicional de Venezuela), está acompañada por destacados músicos venezolanos: Jesús González Britos (mandolina, bandola y cuatro), Roberto López (guitarra) y Juan Manuel Bayón (contrabajo), quienes viajaron especialmente a nuestro país.
Exposición
Por otra parte, la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en nuestro país invita a admirar de la exposición «El Carachazo, Memoria Fotográfica», con una apretada selección de los mejores trabajos realizados por dos de los más destacados reporteros gráficos de Venezuela, Francisco Solórzano «Frasso» y Tom Grillo.
De acuerdo a lo anunciado por la Embajada venezolana en Uruguay, «estos dos veteranos fotógrafos no escatimaron riesgo alguno durante los eventos del 27 y 28 de febrero de 1989 en la capital venezolana, cuando miles de personas morían víctimas de una represión brutal ejecutada por miembros de las Fuerzas Armadas Venezolanas de entonces; la ignorancia de los soldados junto con la violencia endémica de los funcionarios policiales fue usada por el gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP), quien sólo encontró en la represión criminal la solución para la crisis que provocaron sus propias contradicciones políticas, de cuyas causas y consecuencias este gobernante es uno de los mayores responsables y culpables en la historia contemporánea de Venezuela».
Las imágenes captadas por las cámaras de Frasso y Tom Grillo, expresan en un comunicado de la embajada venezolana, que han sido utilizadas por organizaciones judiciales nacionales e internacionales «para tratar de aclarar los hechos, que son aún más impresionantes cuando se sabe que son sólo fragmentos de una realidad que dejó miles de muertos, cuyas almas y familiares aún esperan por justicia, pues los restos de muchos de ellos aún no han sido encontrados y sus seres queridos no han sido redimidos».
La exposición de esta pareja de fotógrafos del periodismo venezolano se exhibirá en el Atrio de la Intendencia Municipal de Montevideo a partir de la hora 20.00 del lunes próximo con la certeza de que cada testimonio fotográfico dará respuestas a diversas interrogantes pero, al mismo tiempo, motivarán infinitas preguntas acerca de las razones que originaron esa tragedia humana que hoy los venezolanos recuerdan como el principio de su redención social, política, económica y cultural.
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