¿Soplando en el viento o contener la respiración?
La alternativa es reflotar otra vieja y gastada historia, en la que el escritor no cree. De pronto, una joven (Julia, por Estefanía Acosta) irrumpe. Suelta de cuerpo, dice haber pasado la noche con el escritor, que no puede recordarla; para una relación accidental, como se nos propone, sorprende que conozca al dedillo la vida del hombre.
La versión plantea y replantea la intriga. Nos hace preguntarnos por qué Andrés no recuerda una noche de amor; en el extremo opuesto del dilema, nos preguntamos por qué finge la mujer. Luego de una media hora en que el diálogo da vueltas en redondo, toda la óptica del espectador es puesta patas arriba. Hay una rememoración, una mujer muerta por motivos políticos, una consciencia que también exige; un final, o desenlace, que no revelaremos. Entre tanto se oye, demasiadas veces, «Only you» por «Los Plateros» y, con no menor insistencia y para nosotros sin ningún sentido, a Bob Dylan en «Blowin’ in the wind».
Sucede con «Only you» exactamente lo mismo que sucedió con «Galileo Galilei» y «Los veraneantes», también en El Galpón: el contenido político aparece expurgado, del modo como pretende de «Andrés» el canal de televisión. La obra que vimos no es una comedia de enredos ni una comedia de situaciones: si tiene algún sentido, ese sentido es netamente político. Estamos en plena dictadura militar de Brasil. Hay muerte en las calles, hay miedo, hay secuestros. El escritor no tiene una computadora sino una máquina de escribir manual; los diálogos de la versión nos desorientan suponiendo el mundo de hoy. La mujer ha muerto en un episodio de guerrilla urbana o de asesinato por el ejército o la policía; pero esto aparece confusa y pálidamente, como si algo tan terrible como un crimen pudiera suceder en un limbo, aséptico, sin ruido ni color; en un mundo, tal como la escenografía y la iluminación que vimos, impersonal y difuso.
Pero, parecería decir Consuelo de Castro, tenemos un deber hacia las víctimas de la prepotencia y el terror, así sea testimonial, si no nos da el cuero para juzgar a los criminales. La obra, y aquí tratamos de adivinar las intenciones de la autora, debió tener dos climas, opuestos pero complementarios: el comienzo debe ser una comedia de equivocaciones; el fin, la crisis de consciencia de un héroe casi trágico. Pero lo que vimos es una comedia de equivocaciones, donde, empleando uno de los peores recursos del género, se nos induce a creer lo que no existe. Superficial, tramposa y opaca, esta «Only you» hace esquí acuático sobre el drama del alma; el resultado es el naufragio en el océano de la frivolidad.
ONLY YOU, de Consuelo de Castro, en traducción de Pierino Zorzini, versión de Jorge Denevi y Héctor Guido, con Héctor Guido y Estefanía Acosta, por El Galpón. Escenografía de Dante Alfonso, vestuario de Nelson Mancebo, voz en off de Luis Fourcade, iluminación de Eduardo Guerrero, dirección de Jorge Denevi. Estreno del 14 de febrero, Teatro El Galpón, sala Campodónico.
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