Artista. Una extensa y fecunda vida dedicada al teatro

Falleció el actor Núbel Espino

Nacido en Montevideo el 14 de septiembre de 1929, Núbel Espino incluyó en su larga y fecunda vida no sólo lo mejor de la historia del teatro uruguayo, sino buena parte del mejor teatro de Hispanoamérica.

Su actividad artística, que incluyó además de Uruguay a la Argentina, Chile, México y Venezuela comenzó, como era casi de rigor en la época, bajo la forma del radioteatro, con Mario Rivero y en CX 42; andando el tiempo, supo parodiar al género, con brillo y humor, junto a Jorge Cazet, Diana Loy, Julia Amoretti y Mirta Acevedo. Actuó también en teleteatro, precisamente en la primera obra que ofreció el teleteatro del Sodre, «El largo viaje de vuelta a casa» de Eugene O´Neil, el 19 de junio de 1963, con la actuación protagónica de Júver Salcedo. No le fue ajeno el cine, actuando con acierto en «En la puta vida» de Beatriz Flores Silva y en «El huésped» de Cristina Gómez.

Durante el primer lapso de su actuación en el Uruguay, de 1955 a 1972, destacamos sus trabajos en «Caminos cruzados» (1955), «Furia en el corazón» y «Vidas privadas» (1957), «Un tranvía llamado Deseo» e «Ida y vuelta» de Mario Benedetti, que le valió el Premio Casa del Teatro por su actuación protagónica (1958), también actuó en «Muertos sin sepultura»,»Mujeres de verano» y «La salvaje», todas ellas en 1959, «La ratonera» y «A puerta cerrada» en 1960, «Seis personajes en busca de autor», en 1961, «Epitafio para George Dillon» en 1962, «El verano de la 17ª muñeca» en 1963, «Víctor o Los niños en el poder» , en 1964, «El tranvía» en 1965) «Rigoberto» en 1966, «Esperando a Feydeau», en 1967, «Historias de judíos» en 1970,»Los caciques, y «El diablo y el buen Dios» en 1971.

Radicado en Chile de 1972 a 1975, pasó luego a vivir Buenos Aires donde actuó junto a Rodolfo Bebán, Alfredo Alcón y Thelma Biral.

De 1983 a 1985 hizo teatro musical en Venezuela, radicándose entre 1985 y 1992 en México, país que recorrió actuando para el Instituto de Seguro Social, destacándose su éxito con más de mil representaciones de «La empresa perdona un momento de locura», de Rodolfo Santana.

Vuelto al Uruguay en 1992, su actuación continuó, seria, refinada e incansable. En 1993 hizo «Tu cuna fue un conventillo», en el teatro Odeón, «Los pilares de la sociedad» en sala Verdi, «Un marido ideal»en el teatro Solís; «El corrupto, la asesina y su amante» en el Teatro Stella en 1996, «Las alamedas de Maturana: en El Tinglado, «La ópera de dos centavos», en teatro Victoria en 1998, «El elogio de la nieve» en teatro del Anglo y «El portero» en teatro de La Gaviota en 1999; «Años difíciles», de Roberto Cossa, dirección de Alfredo Goldstein, que le valió el Florencio al mejor actor de reparto, en teatro del Notariado; «Las guerras de nuestros antepasados», de Miguel Delibes, dirección de Hugo Blandamuro, en teatro de La Gaviota, «Filomena Marturano», de E. De Filippo, dirección de Jorge Curi, Teatro del Anglo, todas en el 2000, «La luz que agoniza» de P. Hamilton, dirección de Estela Mieres (teatro El Sótano del Carrasco Lawn Tennis); «Un enemigo del pueblo», de Ibsen, dirección de Dumas Lerena, teatro del Notariado, 2001, «Mano a mano», collage, dirigido por Jorge Curi, teatro Victoria, 2002.

En 2002 se radicó de nuevo en México; pero volvió al Uruguay y actuó en «Arlecchino, servidor de dos patrones», de Goldoni, dirección de Ismael Da Fonseca, teatro Victoria 2006.

Todos quienes fueron sus compañeros de labor destacan su seriedad profesional, su amable trato, su calidad humana. A su viuda, la también actriz Chaty Peláez, nuestras sentidas condolencias.

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