El Sabalero se presenta esta noche en la Sala Zitarrosa
José Carbajal quien regresó el pasado 2 de enero a Uruguay tras una ausencia de dos años sigue radicado en Holanda presentará un manojo de canciones que se desmarca del repertorio habitual. Este ciclo de conciertos será con aquellos temas que, aunque ya grabados, raramente son cantados en escena, canciones que por un motivo u otro han ido quedando relegadas a un segundo plano. Claro está que también podrán escucharse algunos de sus hits más celebrados.
Sobre el escenario estará arropado por un solventísimo staff de músicos, ellos serán Roberto «Palito» Elizalde en guitarra, Eduardo «Chancha» Elizalde en batería, Alfonso «Piojo» Santini en bajo, Fernando «Burro» Goicochea en piano, Carlos «Boca» Ferreira en percusión y Eduardo «Pato» Acevedo en armónica. El sonido será de Daniel Blanco y la asistencia técnica de Hugo «Cocol» Ortiz. y Jhonny Blanco.
En estos conciertos Carbajal contará además con la participación de una serie de destacados artistas invitados. Esta noche participará Laura Canoura, el jueves 12 lo hará Tabaré Cardozo (de Agarrate Catalina), el jueves 19 ser á el turno de Jaime Roos y el jueves 26 de Sebastián Teixera (de La Vela Puerca).
hablar de José María Carbajal Pruzzo significa centrar la atención en uno de los exponentes mayores de la canción popular uruguaya, en un artista a secas, en uno de los referentes más contundentes de un modo de ser uruguayos, en alguien que a partir de la descripción de la comarca ha logrado describir el mundo, en alguien que a través de sus textos (canciones y relatos) ha conseguido exponer la condición humana al desnudo.
A los 65 años (nació el 8 de diciembre de 1943) y con más de cuarenta y cinco de trayectoria artística, El Sabalero permanece intocable en el podio de la popularidad con un poder de convocatoria irresistible. Es tal vez el cantor con mayor postura rocker de nuestro país tanto así que muchos lo han definido como el Tom Waitts uruguayo. Entiéndase por postura rocker un modo contestatario de plantarse ante la vida, un espíritu libertario en permanente desmarque de lo convencional, de los usos y costumbres que tarde o temprano adormecen la sensibilidad humana y con ello lo mejor de la existencia. Vaya paradoja en alguien que nutre sus creaciones en las raíces más profundas de la identidad folclórica regional.
Con el cabello encanecido este guerrero humanista sigue dando su batalla por la belleza, sigue ofreciendo lo mejor de si a sus semejantes, esos que durante generaciones crecieron, lloraron y rieron con sus canciones desde que «Chiquillada» o «A mi gente» -por citar tan solo dos ejemplos- han pasado a formar parte de lo mejor de la cultura popular.
Aunque ha confesado que no compone nuevas canciones porque después de haber escrito algunas como las citadas anteriormente «es muy difícil llegar a la altura de ellas», El Sabalero prosigue escribiendo cuentos, narraciones imbuidas de una fina sensibilidad y ternura que permiten reflexiones filosóficas que propenden al mejoramiento de la condición humana. En definitiva de eso se trata, de ser buenos, de ser cada día mejores, más solidarios, más atentos a quienes nos rodean, al prójimo próximo y también al lejano.
Lo suyo es la ruptura permanente, desde sus mínimos gestos hasta la exposición mediática. No se le puede encasillar en un estilo definido: no es folclorista, no es roquero, ni candombero ni tanguero. Nunca se ató a ningún género, tal vez porque, como pocos, supo desde muy joven que la vida es mucho más que eso, mucho más que una canción, la vida son muchas canciones y una variada paleta de estilos y colores y eso es precisamente lo que Carbajal propondrá a sus auditores en este ciclo de conciertos en la sala de la avenida 18 de Julio y Julio Herrera y Obes, recitales que alternará con sus presentaciones en diversos lugares del interior de nuestro país.
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