La parodia musical y el humor inteligente en Punta del Este
Como su nombre lo sugiere, «Lutherapia» es la sesión terapéutica a la que recurre Daniel Rabinovich para curarse de los traumas que le provoca una tesis que debe elaborar sobre las obras musicológicas del inefable compositor Johann Sebastian Mastropiero.
El psicólogo es nada menos que Marcos Mundstock. Con sofá y diván incluidos, la hilarante conversación que se produce entre ambos a lo largo del show, da lugar a las distintas parodias musicales que generan las ovaciones de los espectadores.
Ellas comienzan con una opereta medieval que narra las aventuras de los cruzados conducidos por Carlos López Puccio. La intención es derrotar a un malvado sultán, pero la travesía se complica con la aparición de un arcángel y una bella y seductora harpía.
Rabinovich no sólo tiene los traumas mencionados, sino que sufre la indiferencia de su amada y canta su dolor en una galopa psicosomática que lleva por título «Dolores de mi vida».
Además acude al campo para huir de la neurótica y angustiosa vida de la ciudad, pero la «Paz en la campiña» no mejora su estado de ánimo.
A continuación, un par de juglares cantan en «Las bodas del rey Pólipo» una canción dedicada a la princesa, tema que termina provocando las iras del soberano. Y enseguida Carlos Núñez Cortés toca en el piano un espléndido «Rhapsody in balls», también llamado «Handball blues» porque Jorge Maronna lo acompaña con el «bolarmonio», un nuevo instrumento informal accionado con pelotas de fútbol.
El famoso cuento infantil «El flautista y las ratas» se convierte en manos de Les Luthiers en una bufonada que da vuelta el sentido original de la narración. Una cumbia de contagioso ritmo, «Dilema de amor», echa una mirada irónica a las relaciones de estudiantes que se instruyen sobre filósofos y epistemólogos.
Una investigación de Mastropiero sobre la expresión musical del tarareo, pretexta un delicioso vals criollo a propósito de campesinos que trabajarán la tierra, lavarán la lana, labrarán y cultivarán.
El exorcismo sinfónico-coral que narra la llegada del demonio a la Tierra, titulado «El día del final», descarga mordaces sarcasmos sobre credos religiosos, profecías de Nostradamus, prohibiciones de abortos y supersticiones retrógradas. Aquí aparece la «exorcítara», un nuevo instrumento electrónico que se asemeja a una enorme arpa rectangular cuyas cuerdas, que son tubos de luz de neón, son pulsadas por Maronna, Núñez Cortés y López Puccio.
A estos números regocijantes, todos estrenos absolutos, Les Luthiers agregan la memorable «Pasión bucólica» del año 1985, en la que dos encantadoras ancianas alternan su graciosa conversación con el vals que ellas interpretan.
Estas actuaciones volverán a exhibir, como todos los veranos en nuestro principal balneario, el magistral nivel humorístico, musical y teatral de este grupo insuperable que es aclamado en los países de habla hispana. Bien dice Diego Fischerman en el diario Página 12: «Se vuelve a demostrar que todo aquello que por separado sería meritorio -excelencia en la escritura musical, virtuosismo en la ejecución de instrumentos imposibles, precisión en la sátira de géneros y estilos, soltura actoral, gracia personal y buenos chistes colectivos-, todo junto es un milagro. O, en todo caso, lo que hace a Les Luthiers únicos e irrepetibles».
En setiembre de 2009 Les Luthiers cumplirá cuarenta y dos años de existencia con actividades ininterrumpidas, más de treinta espectáculos puestos en escena, cerca de doscientos temas musicales, permanentes giras internacionales y cientos de miles de admiradores en todo el mundo.
Pasa el tiempo, sus cinco integrantes ya son sexagenarios, pero la diversión inteligente, la creatividad original y la sana alegría no dan señales de languidecer.
Las entradas para esta imperdible «Lutherapia» tienen costos de $ 650, $ 1.050, $ 1.450 y $ 2.000 en los locales de la Red UTS, Palacio de la Música, CD Warehouse y RedPagos.
En boleterías del Conrad esos precios se reducen a $ 625, $ 1.000, $ 1.375 y 1.875 pesos uruguayos. Existe plan de financiamiento con tarjeta Visa.
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