"Más fácil que llorar", en El Galpón
El espectador cree que Leonora (Fabiana Charlo) ha secuestrado, sedado y encerrado en un armario (que a veces, por la dirección en que miran, parece un sótano) a un atrayente hombre que será el premio de una partida de generala en la que participarán otras tres mujeres solas.
Como dice Leonora, la adrenalina crece, las lenguas se sueltan. Rememoran por turno experiencias eróticas o sus comienzos, a veces en la línea de «Perversión sexual en Chicago» de David Mamet; las personalidades se insinúan, luego se definen, ellas se confiesan, salen esqueletos de los armarios. Se discute todo: si lo gozarán por turno, luego, las perdedoras, si será de a una, si hay que pagar las atenciones del hombre, si alguna vez lo hicieron; por momentos parece que la conversación se ha enrarecido tanto que el juego y el premio pasaron a un segundo plano y que las idas y venidas reiteran la misma historia sin crecer, sin agregar revelaciones, sin dibujar un nuevo rasgo de carácter. Uno espera que, como en «Brujas», exista algún género de crisis, un nudo de la acción, un desenlace: una de ellas gana, ha de cobrar el premio, Leonora abrirá el armario…. concluye la pieza. Es decepcionante; pero Cappa había inventado una situación tan extraordinaria que sólo podía rematar con un final aún más extraordinario para el que no le alcanzó la imaginación. Diríamos que apuntó demasiado alto, que trató de ascender más allá del pico de la montaña. No había, no hay, otro final posible.
La escritura es cuidadosa, con rasgos de humor, a veces con finura de observación. El rato es agradable; coadyuvan a disfrutar la obra como pasatiempo la briosa dirección de Silvana Vernazza y la interpretación, donde se lucen especialmente Fabiana Charlo, mucho más aplomada, más firme, más segura de sí misma que en obras anteriores y Cecilia Sánchez, cuya gracia inimitable hace de ella un espectáculo aparte.
MAS FACIL QUE LLORAR, de Bernardo Cappa, con Fabiana Charlo, Sarah de los Santos, Virginia Rodríguez y Cecilia Sánchez. Vestuario de Verónica Lagomarsino, escenografía y luces de Larisa Erganian, dirección general Silvana Vernazza. Estreno del 8 de enero, teatro El Galpón, sala Atahualpa.
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