"Los que venden armas son los que claman paz en la ONU"

Galeano do Sul

Una platea supercolmada, con capacidad para 650 espectadores, debió tolerar una «invasión» de 200 más que complementaron su reducto. A esta altura, Galeano se vio obligado a interrumpir la lectura de su texto ante esta insólita incidencia, donde la gente quería seguir ingresando al local.

«Si los católicos admiten que el sufrimiento mejora a las personas, repitiendo ese suplicio, puedo venir también mañana», expresó sonriendo. Con este inesperado retraso de casi una hora en su iniciación, Galeano señaló que el mapamundi miente, que la historia roba a la memoria y la economía imperial roba a la riqueza. Más adelante, dijo que los países que más venden armas son los mismos que tiene derecho al veto y celan por la paz en el Consejo de Seguridad de la ONU. Luego de abrirse los debates y al ser requerida su opinión sobre el Movimiento Zapatista de Chiapas, México, puso de relieve, elogiando, la capacidad del líder guerrillero, comandante Marcos, de proyectar sus reivindicaciones por el mundo entero y subrayó el siguiente comentario: «Quiero que la izquierda recupere de una vez el sentido de humor y de amor». Esta afectuosa recepción al célebre autor de «Las venas abiertas de América Latina» se extendió también para Ariel Dorfman, quien encaró la ardua misión de reemplazar el discurso de Hebe Bonafini, presidenta de las «Madres de la Plaza de Mayo», recibida por la delegación de Argentina con profunda emoción.

Lo medular de su enfoque se basó en el drama de los desaparecidos, que atormenta los nervios de los chilenos hasta ahora. Todavía no se había consumado el fallo judicial histórico del doctor Guzmán contra Pinochet.

En resumen, esa jornada del encuentro de Porto Alegre alcanzó sus objetivos y la presencia de Eduardo Galeano enriqueció más el valioso aporte uruguayo.

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