Extraterrestres ambientalistas
Hoy por hoy, de la mano del cineasta Scout Derrickson, la idea adquiere un giro diferente y se transforma en un llamado ecológico para salvaguardar al planeta Tierra de su principal depredador: el hombre.
El asunto, sin embargo, no presenta un tono pacifista sino que, en realidad, adquiere un perfil místico cuando los extraterrestres se convierten en jueces y verdugos de la raza humana.
Concebido a partir de un ADN terrícola, el alienígena interpretado por Keanu Reeves sugiere una concepción divina (como la de Jesucristo); una fuerza superior habitando el cuerpo de un mortal, que posee poderes especiales incluyendo la posibilidad de resucitar muertos, por ejemplo.
Sin embargo, su registro integra la virulencia de los ángeles vengadores del Antiguo Testamento con una plaga bíblica como castigo y único recurso para salvar la naturaleza planetaria (unos mortíferos insectos que consumen literalmente a personas, animales y cosas a modo de marabunta apocalíptica).
En este recorrido pseudo religioso no deja de aparecer el concepto de arca de Noé que recoge especies para el día después, mientras algunas personas ruegan por una última oportunidad que posibilite la corrección de sus «pecados».
Así planteadas las cosas, cabe señalar que el resultado no logra consolidar un homenaje a la estatura de su matriz fílmica sino que impresiona como un ejercicio fallido que hizo uso y abuso de los efectos especiales.
Más allá de la imagen exacta que propone Reeves en su caracterización, el resto de la propuesta no convence demasiado y hasta suena a lugar común, con un manejo trillado y final previsible.
Ni la solvente Kathy Bates parece sentirse cómoda en su papel de asesora presidencial sino que, por el contrario, delata cierto aire cansino y fastidiado como si usara una prenda de vestir incómoda a la hora de posicionarse en su rol.
La excelente Jennifer Connelly, por su parte, luce un poco más suelta en su papel de científica que oficia como nexo entre los habitantes del planeta y resuelve su participación con profesionalismo, sabiendo que su labor se integra a un corte industrial antes que al cine independiente en el que ha logrado destacadas labores.
Descontando las buenas intenciones, en las que actor y director se empeñaron en revitalizar la propuesta originaria, no se agrega demasiado a lo ya planteado en la versión en blanco y negro y cualquier espectador veterano puede interpretar que, con menos recursos, Wise desarrolló un trabajo cercano a la perfección. Tanto es así que Gort, el temible robot que acompañaba al mensajero espacial, es respetado en su forma original como una manera de confesar la marca indeleble que dejó en el imaginario colectivo de varias generaciones. Otra vez será.
El día que la Tierra se detuvo («The day the Herat stood still». Estados Unidos; 2008). Guión de Davis Scarpa sobre el filme dirigido por Robert Wise. Producción: Edwin Stoff. Dirección: Scout Derrickson. Con Keanu Reeves, Jennifer Connelly, Kathy Bates, Jaden Smith, Jon Hamm y Kyle Chandler.
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