Lee Konitz & The Gerry Mulligan Quartet

Esplendores del jazz de la costa oeste

Músicos blancos afincados en la Costa Oeste de EEUU propusieron un jazz elegante, refinado, preciosamente armonizado e intelectual, donde el cerebro controlaba el exceso de emociones. Se oponían así a las extroversiones ásperas y explosivas del «bop» y sus instrumentos dejaban fluir una música suavemente rítmica y asordinada. Dos de sus más conspicuos exponentes fueron el saxo alto Lee Konitz (que hoy, con 73 años, continúa en plena actividad) y el saxo barítono Gerry Mulligan (1927-1996), quienes ya habían tocado juntos en el citado noneto de Davis. El cuarteto sin piano de Mulligan estaba causando sensación desde 1952 al presentar una nueva sonoridad basada en un ritmo flexible y circunspecto de contrabajo (Carson Smith) y batería (Larry Bunker), sobre el cual conversaban el barítono y la trompeta de Chet Baker en un contrapunto delicioso y amigablemente moldeado. Konitz actuaba a la sazón en la gran orquesta de Stan Kenton y una noche fue al club donde tocaba aquel cuarteto. De ahí son las seis primeras pistas, en las que el combo de «la casa» cede casi todo el espacio al «invitado» y permite que el saxo alto vuele con sus ágiles y fructíferas improvisaciones a lo largo de títulos famosos como «All the things You are», «Too marvelous for words» y «These foolish things».

Las seis restantes («Lady be good», de Gershwin, se ofrece en dos versiones) fueron grabadas en estudio y son más equilibradas para los vientos. En ellas hay agradables contrastes entre la tersura de Konitz y la rugosidad de Mulligan, y se disfruta de los cálidos, románticos y coherentes solos de Baker.

Konitz Meets Mulligan. Pacific Jazz CDP 46847. Doce grabaciones, duración 38 minutos. En disquería Parsifal, 295 pesos.

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