SIN DERECHO A LA VIDA
La pena de muerte, que fue tempranamente abolida en nuestro país, constituye una de las peores violaciones a los derechos humanos perpetradas por el Estado en nombre de la Ley.
Aunque parezca inverosímil, esta bárbara práctica que se retrotrae a un tiempo de ejercicio abusivo del poder, aún rige en algunas sociedades que se ufanan de su alto grado de desarrollo.
Al margen de eventuales catecismos aleccionadores, las comunidades civilizadas deben garantizar el derecho de todos aún de quienes infringen las normas jurídicas- a un juicio con todas las garantías y las providencias que sea menester.
Nadie puede ni debe reservarse para sí la potestad de decidir quién merece y quién no merece vivir, por la extrema falibilidad de las conductas humanas.
La reedición de «La pena de muerte en el Uruguay», de E. Artigas Orce Pereyra, comporta un invalorable aporte a la reflexión colectiva sobre un tema que excede a lo meramente jurídico.
En este revelador libro publicado originalmente en 1973, el autor fernandino, que falleció en 2000, reconstruye un célebre caso policial acaecido a comienzos del siglo pasado: el asesinato del poderoso hacendado Adolfo Silveira y de otras personas de su familia y su entorno.
Los autores materiales de la terrible matanza de Aiguá- Manuel Páez y Aurelio González fueron ejecutados el 29 de setiembre de 1902, por un pelotón de fusilamiento.
Mediante un formato que mixtura la crónica con la narración, el investigador plasmó en su obra la historia de una auténtica tragedia que conmovió profundamente a la opinión pública de la época.
Nutriéndose de valiosos documentos, versiones de prensa y hasta de algunos testimonios, Artigas Orce Pereyra construye una obra impactante, tanto por su formulación como por su construcción literaria.
El trabajo indaga en las motivaciones de los asesinos, la consumación del horrendo crimen, la pesquisa policial, la captura de los acusados, el juicio, la sentencia y la posterior ejecución. Incluso, transcribe los certificados de defunción.
Aunque el autor no emite juicios, sí registra las reacciones de la prensa y los diversos actores sociales de la época, lo cual amerita una profunda reflexión en torno a las connotaciones éticas del tema.
(Edición de la Intendencia de Maldonado)
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