Ultimo adiós a Gramatges
Discípulos y colegas de Harold Gramatges interpretaron durante toda la noche y madrugada música de cámara ante las cenizas del maestro, que fueron sepultadas en La Habana, tras su fallecimiento el martes.
«Estremecidos ante la noticia, discípulos y colegas suyos interpretaron para él música de cámara, durante toda la noche y madrugada en el teatro Amadeo Roldán», indicó el diario Juventud Rebelde.
«Cuba llora a uno de sus más trascendentales músicos de todos los tiempos», dijo el periódico, en referencia al músico que falleció el martes de pulmonía en La Habana, a los 90 años de edad, tras una larga carrera como compositor, pianista, y maestro.
De figura quijotesca, muy delgado, Gramatges conservó total claridad mental, la que demostró una semana antes en un programa televisivo de homenaje, al que concurrió con otros músicos y cantantes de sus piezas líricas.
«¿Dónde estaban los ángeles que sostenían su cuerpo?», se preguntó Juventud Rebelde en el titular de la página de cultura.
Gramatges nació en Santiago de Cuba el 26 de setiembre de 1918, ciudad en la que cursó sus primeros estudios musicales. En 1942 viajó a Estados Unidos donde completó su formación en el Berkshire Music Center.
En 1959 creó el Departamento de Música de la Casa de las Américas y desde entonces trabajó en la reforma y desarrollo de la enseñanza de la música en Cuba y en la creación de la Orquesta Sinfónica Nacional. Entre 1961 y 1964 fue embajador de Cuba en Francia.
Su catálogo comprende música sinfónica, de cámara, coral, vocal e incidental para teatro y cine, destacándose la música sobre textos de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti y Justo Rodríguez Santos.
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