Taj Mahal. Edición de dos CD con treinta y seis grabaciones

Treinta años de variada carrera  de un famoso intérprete de blues

Cada vez que por razones comerciales aparece un disco señalado como «The essential» o «Lo mejor» de tal o cual músico, el adquirente podrá confirmar que no todo lo que se ofrece está cien por cien acorde con sus preferencias.

En el caso que nos ocupa hay una amplia variedad de estilos por los que transita Taj Mahal, desplegando su arsenal de instrumentos que incluyen guitarras acústica y eléctrica, dobro, mandolina, piano acústico y eléctrico, armónica y ­lo más importante- su formidable voz de blusero.

El primer CD abarca de 1967 a 1973 y es verdaderamente el más significativo. Aquí está el músico que a los 23 años se unió en Los Angeles, California, al guitarrista Ryland Cooder y entre ambos formaron uno de los grupos que mayor impulso dio al blues en los años sesenta. «Leaving trunk», «Statesboro blues» y el extenso «The celebrated walkin’ blues» son registros que ilustran esa tendencia, plena de fuerza y emoción.

La tradición blusera se mantiene en los tres temas siguientes, de 1968, en los que Mahal hace sonar su armónica para el mejor recuerdo del sentimiento afroamericano. En 1969, con «Take a giant step», que es una composición de Carole King y no es un blues, Mahal parece dar en efecto un «paso de gigante» y altera su forma de cantar y hasta el timbre de su voz.

Su progresivo interés en bucear en otras corrientes lo lleva a interpretar temas como «Six days on the road» en la onda rockera de Elvis Presley, o «Cakewalk into town» con sabor country, acompañado por las Pointer Sisters y la poderosa tuba de Howard Johnson. El espíritu del jazz, con sonido de big band, aflora en «Ain’t gwine whistle dixie» y «You’re gonna need somebody on your bond», en los que se destacan el mencionado Johnson en saxo barítono, John Simon en piano y el director en guitarra.

El segundo CD documenta más cambios. Arranca en 1974 con «Johnny too bad» y «Slave driver», mostrando una tendencia que se mantendrá hasta el último track. Taj Mahal (nacido en Harlem en 1942 como Henry St.Clair Fredericks, padre pianista y madre cantante de gospel) picotea en modalidades diversas, aceptando que el éxito popular va de la mano de la mixtura de africanismos y mestizajes con el reggae, el calypso, la música hawaina, la balada pop, el ritmo caribeño, el rhythm and blues y las influencias de Ray Charles y Otis Redding.

Lo más interesante está en «Here in the dark» (1995) con la espléndida guitarra de Eric Clapton y en «Big legged mommas are back in style» (1991), en el que Mahal se descuelga en piano y voz con un tema propio, ejecutando un impresionante boogie-woogie al estilo de los añejos barrelhouses de Louisiana. También figura el célebre «Señor blues» con el que ganó un Grammy en 1997.

El último track es el tradicional «John Henry» (1998), del cancionero de los esclavos negros del sur de Estados Unidos. El dúo de guitarras está en manos de Mahal y Etta Baker, una folclorista que a la sazón gozaba de noventa y dos años de edad. Es una versión agradable, pero elimina el célebre texto que narraba la muerte del trabajador durante el tendido de una línea ferroviaria.

El librillo que acompaña la edición contiene una nota de Tom Surowicz, fotos del artista y la información completa y detallada de cada una de las grabaciones.

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