Artes Visuales

La temporada que vendrá

Por el Centro Municipal de Exposiciones se anotan muestras colectivas e individuales, de artistas nacionales y extranjeros. La Bienal de Artesanía y el Salón Municipal, abren y cierran, respectivamente, el ciclo, mientras que Fotoprimavera, que comenzó auspiciosamente el ano pasado, fue empujada hacia el mes de noviembre y puede deparar sorpresas.

Retrospectiva de Manuel Espínola Gómez.

Postergada varias veces, finalmente se concretará una muestra antológica de una de las personalidades mayores del arte nacional. En 1980 hizo la última retrospectiva , a la que siguieron dos muestras individuales en 1984 (escenografías y disenos varios) y en 1986 (grafitos, en companía de Rimer Cardillo). Las generaciones jóvenes no tienen noticia de su obra, que aisladamente se observa en los museos o en subastas de arte nacional. Ahora habrá oportunidad de apreciar, en retrospectiva, la multiplicidad de un talento impar que siempre fue avaro en su producción y que permaneció ajeno a las solicitaciones del mercado. Se convirtió, sin darse cuenta, en un mito viviente al que se lo puede ver y admirar en algún café, un hábito que viene desde la juventud, cuando frecuentaba las tertulias del Tupí Nambá con otros colegas de su generación, en especial Washington Barcala.

Nacido en Solís de Mataojo, en 1921, Espínola Gómez es autodidacta aunque hizo una incursión de cinco meses junto a Guillermo Laborde en el Círculo de Bellas Artes. Ya tenía suficientes condiciones pictóricas como para lanzarse solo al ruedo de la plástica. El cuadro Circo al mediodía, 1939, lo envía al Primer Salón Municipal de Artes Plásticas y recibe una distinción. A partir de esa obra, con los destellos de Van Gogh, su nombre queda registrado como uno de los más innovadores de su generación. Su fama no cesa de crecer. Se radica en 1948 en Montevideo y frecuenta un grupo de amigos con los cuales fundará el Grupo Carlos F. Sáez, de existencia efímera, pero de decisiva influencia en el ambiente nacional. Pero sus preferencias no serán exclusivamente plásticas. La música, estimulado por su coterráneo Fabini, ocupará un lugar preferencial en su vida. Así como el ballet, el teatro (hará escenografías), las artes gráficas (disenará catálogos y afiches), el montaje de exposiciones (propias y ajenas), textos para catálogos ocuparán largos períodos, tanto como sus regulares y extensas charlas en el café. Exigente consigo mismo, pintará poco. Pero cada exposición (de las nueve que hizo) es un acontecimiento. Algo que no hace desde 1986. Por eso, a los diferentes períodos (figurativos, abstractos, neofigurativos), a sus grafitos, los bocetos para la decoración del Palacio Estévez, hay que agregar trabajos desconocidos que pueden dar una nueva visión (y comprensión) de Espínola Gómez. Uno de los acontecimientos de la temporada, sin duda.

El alemán Georg Baselitz.

En colaboración con el Instituto Goethe, el Departamento de Cultura de la IMM, presentará a Georg Baselitz, representante emblemático del neoexpresionismo alemán o pintura salvaje. Nació en 1938, en Sajonia y estudió en las academias de arte de Berlín Este (luego en Berlín Oeste) y Florencia. Pintor y escultor, sus cuadros se caracterizan por componer las figuras al revés, en un estado de tensión del trazo y la exasperación de la materia, con la finalidad de incorporar la obra al mundo y no como un comentario sobre el mismo, además de ser metáforas de la sociedad contemporánea. Campeón de la vuelta a la figuración y del retorno a la pintura (luego del interregno del arte conceptual) Baselitz, junto con Penk, Immendorf, Hödicke y Lüpertz, estableció el paralelo con los italianos de la transvanguardia. Pero el movimiento, propiciado por las galerías comerciales y el auge de los precios, derivó, inevitablemente, en la repetición. Su obra grabada ha sido presentada en Montevideo en exposiciones itinerantes, en 1987.

Otras muestras.

Los pintores uruguayos Carlos Seveso y Carlos Musso harán una exposición conjunta, mientras en el Cabildo se hospedarán Claudio Bado (radicado en Espana hace varios anos), Ricardo Mesa, Nelson Balbela y, quizá, una retrospectiva de Angel Damián. Se completa la agenda del ano con una muestra de azulejería portuguesa y de fotografias de Pilone-Pastorino.

Miquel Barceló en el Museo Nacional de Artes Visuales.

El pintor mallorquino Miquel Barceló, rico y famoso, viene a través de la Embajada de Espana. Nino mimado en su país, en Francia y Estados Unidos, surgió a la sombra del alemán Anselm Kieffer y muy pronto adquirió un estilo de enorme seducción y popularidad, tanto en el terreno de la pintura como en el de la escultura, con participación en certámenes internacionales y grandes retrospectivas en los principales museos de todo el mundo.

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