Estreno. El último filme de Guy Ritchie en la pantalla local

Rockanrolla: sexo, droga y corrupción

El resultado es un ejercicio satírico de impecable edición que retoma los tópicos de los anteriores largometrajes con mucho de guiñada cómplice en su propuesta. Esa complicidad resulta sustantiva a la hora de acceder al filme; una suerte de camaradería generada por intereses en común y determinados códigos estilísticos que hacen al ritmo de la narración.

La historia, en definitiva, entremezcla destinos varios (capos del hampa organizada londinense, una contadora sexy y ambiciosa, sicarios rusos y otros) mientras registra niveles de corrupción política, organizaciones criminales de alto vuelo y una heterogénea fauna de personajes al límite del estereotipo.

Puede decirse que, por momentos, «Rockanrolla» impresiona como cierre de un tríptico junto con las películas ya señaladas. Ese universo del bajo mundo que se codea con estrellas musicales, aristocracia y empresas ya aparecía retratado de alguna manera en dichas oportunidades a modo de friso caleidoscópico con pinceladas de humor.

Esa sonrisa también surge aquí, entre balazo y balazo, ya que detrás de toda esta mirada crítica también aparece el espíritu lúdico de un cineasta que se divierte con sus creaciones a la vez que navega a bordo de una propuesta en clave de montaña rusa.

Esa velocidad imprime un clímax que no satura gracias al humor desplegado y las diversas viñetas que aparecen en pantalla. Una tensión rítmica generada por multiplicidad de planos y tomas que secuencian una historieta de buenos y malos (o «malos» de buen corazón) donde el lavado de dinero se toma como actividad ejecutiva y la traición puede ser una herramienta para escalar posiciones.

Considerado por cierta crítica como el «Tarantino británico», Ritchie, sin embargo, se aleja bastante de las coordenadas impuestas en «Perros de la calle» o «Tiempos violentos». Aquí, la locura se instala de otra manera en la pantalla y juega a la avalancha de situaciones. Una seguidilla de instancias que no toman descanso ni para respirar pero editadas con pulso maestro. En este manejo de las escenas reside la fórmula de un título que, si bien tiene algo de deja vú, no deja de resultar divertido en su planteo. Esa velocidad impresa en la película obliga al seguimiento atento de la platea y genera una convocatoria integral. No será lo mejor de Guy Ritchie (el ex de Madonna para más datos) pero da como para seguir teniéndolo en cuenta a pesar de algunos tropezones recientes en su filmografía. Vale.

Rocknrolla. Escrita y dirigida por Guy Ritchie. Producción: Joel Silver, Susan Downey, Steve Clark Hall y Guy Ritchie. Música: Steve Isles; Fotografía: David Higgs. Edición: James Herbert. Con: Gerard Butler, Gemma Arterton y Thandie Newton.

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