El amor a la danza surge desde adentro
Contame sobre tu actividad actual.
Estoy en dos programas televisivos infantiles y además tengo mi escuela de danza que funciona en el Club Húngaro.
¿Quiénes se interesan en aprender danza?
Hay mucha gente a la que le interesa, más que nada adultos. Inicialmente la escuela funcionaba con niños desde 5 años, pero tuvimos que abrir grupos especiales para gente más grande que quería aprender a bailar. Las personas se acercan ya sea por el ejercicio de la danza, que es muy completo, y hay otras que la tienen como materia pendiente. Cuando eran más chicos no aprendieron y ahora, de adultos, vienen a la escuela. Esto pasa aún más con el auge de los programas tipo «Bailando por un sueño», que dejan copado a más de uno. También hay mucha demanda de artistas que salen en agrupaciones de carnaval. Originalmente, no era tan técnico el carnaval, pero de un tiempo a esta parte se ha profesionalizado muchísimo. Si te desempeñás como bailarín, tenés que conocer la técnica para no quedarte en la chiquita y progresar. Además, al haber tanta competencia, muchos se están preocupando en formarse. Para mí es fundamental, no se puede «bailar de oído».
¿Cualquiera puede aprender a bailar?
Claro que sí, no todos podrán convertirse en grandísimos bailarines profesionales, porque necesitás condiciones naturales que no todos tienen, pero creo que con las ganas se puede llegar.
¿A qué condiciones naturales te referís?
Buen empeine, buen estiramiento natural, cierta complexión física. Esto te puede ayudar a convertirte en un bailarín clásico. Pero eso que se tiene hay que explotarlo con clases que permitan desplegar ese potencial. A veces, hay gente que no tiene esas facilidades y, sin embargo, llega mucho más lejos que otras que sí las tienen. Estoy convencida que, el que ama bailar, lo demuestra desde adentro.
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