Entre el monopolio del poder y la nueva conciencia ciudadana
En «Burocracia y socialismo», el senador frenteamplista Eleuterio Fernández Huidobro elabora un conjunto de reflexiones que indagan en la naturaleza de nuestra idiosincrasia, proponiendo radicales transformaciones de nuestro modelo de convivencia.
El autor, que permaneció detenido en condiciones infrahumanas como rehén de la dictadura, ha desarrollado una profusa producción literaria, que condensa parte de esa traumática experiencia de padecimiento en cautiverio.
Sin embargo, su aporte a la reflexión no se limita a la mera recreación autobiográfica, sino que también explora otros asuntos de nuestro presente.
Su ya extensa bibliografía comprende: «Historia de los tupamaros» (tres tomos- 1986 y 1987), «La tregua armada» (1987), «Memorias del calabozo» (tres tomos -1987, 1988 y 2005, en coautoría con Mauricio Rosencof), «La fuga de Punta Carretas» (dos tomos- 2004), «En la nuca» (2001) y «Desastre nacional: los negocios de Ancap en Argentina» (2003), entre otros recordados títulos.
A la particular agudeza de sus enfoques, el legislador adosa la buena calidad literaria de sus textos y una sensibilidad que le identifica como un inteligente observador de la realidad.
«Burocracia y socialismo» reúne columnas publicadas en Montevideo.Com y en la contratapa de los jueves del diario LA REPÚBLICA.
Estos trabajos son auténticos ensayos, en los cuales el autor aborda una multiplicidad de temas, que privilegian, naturalmente, el devenir político y social de nuestro tiempo.
Más allá de eventuales coincidencias o discrepancias, su voz revela siempre un alto grado de compromiso con la verdad y con la construcción de una democracia más justa y solidaria, que ha enriquecido el proyecto político del Frente Amplio en el gobierno.
El libro está dividido en tres segmentos, intitulados «Nuestro socialismo (1993)», «Socialismo» y «La burocracia», que marcan diversos estadios temporales y un largo proceso de fermental maduración y síntesis ideológica.
El legislador escritor confiesa sentirse heredero de tres fuentes fundamentales de pensamiento: el cristianismo, el artiguismo y el movimiento socialista.
Mientras de la primera abreva los postulados de igualdad, amor, rebeldía y la construcción del hombre nuevo, reafirma la vigencia del proyecto político de nuestro prócer y los indispensables aportes teóricos de Karl Marx y del anarquismo.
En la primera parte de esta obra, intitulada «Nuestro socialismo», el autor incluye un conjunto de aportes que datan de 1993, cuando, tras el definitivo naufragio de la bipolaridad planetaria, el capitalismo se transformó en el único sistema hegemónico del mundo.
A partir de la crítica a ese modelo económico y social, el autor construye un nuevo cuerpo de ideas, destinado a restaurar las grandes utopías transformadoras y el postergado imperativo histórico de la liberación nacional.
En el curso de esta decantada síntesis intelectual, el ensayista demuele múltiples mitos y preconceptos en torno al poder, la democracia e incluso la revolución.
Asumiendo la necesidad de una opción ética por el cambio, el analista confirma que los grandes procesos de transformación requieren amplios consensos y una activa militancia y participación ciudadana.
Aunque su postura exhibe un fuerte acento radical, su razonamiento demuele las anquilosadas estructuras mentales que proclamaban el hegemonismo y el sectarismo, que tanto daño ocasionaron a los proyectos políticos de cambio.
En la segunda parte de esta obra, titulada «Socialismo», Eleuterio Fernández Huidobro aborda los desafíos transformadores de la sociedad uruguaya, desde una óptica global y totalizadora.
Al referirse al crucial tema de la reforma del Estado, que es uno de los tópicos centrales de la agenda del gobierno frenteamplista, el legislador propone cambios estructurales destinados a eliminar viejos vicios, rémoras y ritualismos del aparato público.
Su modelo de socialismo es horizontal, inclusivo y hasta autogestionado, reservando una fuerte participación a las organizaciones sociales en la construcción de una democracia más plena y que cuente con amplios consensos ciudadanos.
El legislador asume la necesidad de recuperar la soberanía para el colectivo social, en un proyecto que remueva el núcleo más duro de la burocracia.
Aunque algunos de sus cuestionamientos al Estado resultan bastante controvertidos a la luz del cataclismo financiero global provocado por la ausencia de regulación, sus propuestas merecen una profunda y concienzuda reflexión.
El autor apunta todas sus baterías sobre la burocracia, a la cual considera una suerte de supraestructura privilegiada que manipula hasta a los propios gobiernos y concentra todo el poder de decisión.
Aunque Fernández Huidobro aclara que el burocratismo es tanto público como privado, uno supone que esos cuestionamientos excluyen a los funcionarios eficientes, que naturalmente los hay.
Resulta evidente que no todos los trabajadores estatales son parásitos e ineptos, que se amparan en su supuesta inamovilidad laboral para conservar indebidos privilegios y abortar todas las iniciativas de cambio.
Tampoco son responsables de la sempiterna perdurabilidad de anquilosadas y paquidérmicas estructuras de poder, que la clase política -si realmente se lo propusiera- podría modificar, con el aval de la representación que le otorga la sociedad.
Más allá de meras disquisiciones, resulta ciertamente plausible el proyecto de cambio impulsado por el senador Eleuterio Fernández Huidobro, destinado a refundar la democracia uruguaya sobre un modelo cogestionario y autogestionario, que transforme a los ciudadanos en protagonistas de los procesos políticos, sociales y económicos.
Asimismo, es particularmente compartible su propuesta de construir un Estado menos hipertrófico y más horizontal y descentralizado, que mejore la eficiencia de los servicios y permita reorientar el gasto en inversión social y productiva.
En el segundo apartado de esta obra, el autor también reflexiona en torno a temas cruciales de nuestro tiempo, como el imperialismo, la propiedad privada y el mercado, entre otros.
Todos los tópicos están minuciosamente analizados desde una visión contextual, lo cual corrobora que ninguno de ellos está disociado de la materia vertebral abordada.
La tercera parte de esta obra está íntegramente dedicada a la burocracia y las graves consecuencias de una idiosincrasia paralizante para la sociedad uruguaya.
En ese contexto, el legislador alude a algunos casos cuasi surrealistas, como el de la frustrada extradición de un conocido represor, una trampa para cazar pumas que no funcionaba y hasta el affaire del árbitro Líber Prudente, que cometió la osadía de pretender que un partido de fútbol comenzara en hora.
Eleuterio Fernández Huidobro atribuye todas estas situaciones a la idiosincrasia uruguaya, caracterizada por la mediocridad, la molicie y el proverbial espíritu de improvisación.
«Burocracia y socialismo» es una valiosa herramienta de reflexión colectiva, que propone introducir el bisturí a fondo, con el propósito de practicar una cirugía mayor destinada a remover arraigadas estructuras políticas y sociales.
Resulta obvio que este proceso que sin dudas es materia de debate- requiere de un radical cambio cultural de la sociedad uruguaya en su conjunto.
(Editorial Banda Oriental)
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