Un filme sobre torturas y otro turístico

­¿Luz, cámara, acción?

­Así es. Estamos trabajando simultáneamente en dos proyectos de características muy disímiles. Por un lado un filme con testimonios de uruguayos, chilenos y argentinos que fueron salvajemente torturados bajo las dictaduras de los años setenta y ochenta. Por el otro, una película que pretende reflejar las bondades de nuestras costas, de la geografía costera uruguaya.

 

­De un tema a otro…¿se pasa sin conflicto?

­En realidad no es sencillo. Lo que hacemos, en el primero de los casos, es recoger testimonios, corroborar los datos y luego ponernos de acuerdo en un guión que, valga la redundancia, guíe el orden de las entrevistas procurando que el montaje no sea el protagonista del filme, sino que la narración de los entrevistados sea lo suficientemente clara y potente como para mantenerse por sí misma. Es una temática por demás delicada. Es trabajar con material altamente sensible y hay que tener mucho cuidado en no caer en la sensiblería o en los golpes bajos, efectistas. La realidad debe imponerse por sí sola, sin la manipulación de los realizadores. Estamos trabajando con el dolor, la humillación, la vergüenza, con las atrocidades más espantosas que un ser humano pueda infligirle a otro ser humano. La razón de este filme es mostrar algo que durante muchos años se quiso ignorar, algo que fue motivo de censura por parte de los medios de prensa de la derecha. Estamos convencidos de que debemos mostrar estos hechos para que nunca más vuelvan a repetirse.

El otro documental recorre, si es que puede llamársele así, «la cara bonita» del verano en las costas de nuestro país. Se trata de un proyecto que busca potenciar el turismo hacia Uruguay, cuyo rodaje quedará completo antes de febrero del año próximo y que ya nos ha sido solicitado para su estreno en Buenos Aires.

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