Un aire de familia

Agradable teatro filmado

El resultado es, sin embargo, una pieza ágil, con dosis moderadas de humor inteligente, que destaca en la cartelera local y permite disfrutar buenas actuaciones entre las que destaca la excepcional Catherine Frot.

La pieza teatral se debe a los actores Agnés Jaoui y Jean-Pierre Bacri, que actúan en la película de Cédrik Klapisch. Ambos han sido vistos aquí actuando en películas ajenas. Desde que representó a una estudiante deprimida que escribía una tesis sobre los caballeros del lago del paraíso en el año mil, en Conozco la canción, de Alain Resnais, Jaoui debutó como directora con la película Le gout des autres (El gusto de los otros), que no tuvo buena crítica. Aquí, tres hermanos se encuentran con la madre, como todos los viernes, para ir a cenar juntos. El mayor acaba de hablar en un canal regional de televisión, a nombre de su empresa, pero solo es el «número 4″, por lo que vive angustiado en su relación con superiores e inferiores. Es el cumpleaños de su tonta mujer, que «bate chicos y colegio» y oculta frustraciones y necesidades de algo de desempaque que aflorarán luego de algunos tragos.

El segundo ha venido cumpliendo el papel de tonto de la familia, trabaja, sin ingenio, el pobre bar de su padre con quien su madre constantemente lo compara. En ese lugar se desarrollarán los hechos, mientras esperan a la mujer del barista, que no vendrá, porque su marido no la trata con cariño y ha decidido tomarse una semana para pensar. La menor ha cumplido 30 años sin sentar cabeza y acaba de insultar al jefe de su hermano, por lo que quedará desocupada. Sin embargo, ella llevará la voz del autor; por algo es interpretada por la misma Jaoui.

La pieza, costumbrista y levemente irónica con la vida mediocre del pequeño burgués, podría haber sido escrita en tiempos de Florencio Sánchez. No aprovecha ninguna de las herramientas exploradas por las vanguardias del siglo ni en forma ni en contenido. Sin embargo está muy bien construida la evolución de las relaciones entre esos familiares y el dependiente del bar. Comienza con un bloque bienpensante liderado por el hermano mayor y la madre, que secundan a su manera la correcta mujer del primero y la incorrecta hermana menor, que se encarniza con los locatarios: el tonto de la familia y su tonto dependiente. El desarrollo de la pieza, con escenas breves y triviales y humorísticas, va mostrando debilidades de los «triunfadores» y rescatando valores en los «fracasados», hacia cuyo bando se pasan las dos mujeres, cuya rivalidad se atenúa.

El director no quiso hacer demasiadas modificaciones en algo que funcionaba bien y que probablemente se habrían notado demasiado. Solo inctodujo alguna toma muda exterior, un episodio de balcón, una salida al jardín, algunos recuerdos de infancia que parecen solo sueños, pero terminan con una cachetada que explica muchas cosas. Aprovechó un bar que podía dividir en tres ambientes –detrás del mostrador, salón y salón familiar– un vidrio separador, un juke box, y algunos animales atrapados además del perro paralítico que figura en el guión: moscas achicharradas, pájaro enjaulado, peces detrás de otro vidrio.

Su principal trabajo, además de la dirección de buenos actores (además de los autores y Frot, Jean-Pierre Darroussin, Claire Maurier, Wladimir Yordanoff), fue el encuadre inquisidor de los rostros y los detalles, que disparan significados y el ritmo de montaje que, cuando necesita, agrega desesperación al tiempo de esa aburrida espera, sin aburrir al espectador.

Queda una mención a Frot, que representa a Yolande, «Yoyo», la esposa paqueta y tonta con un millón de detalles de una perfección asombrosa. Por este papel se reveló al público francés. El papel le valió el Moliére y el César (Oscar francés) a mejor actriz secundaria. Pero no salió de un repollo; a los 18 años rehusó ingresar a la Comédie Francaise y el papel de Adjani en La escuela de la mujeres. Creó la troupe del Chapeau Rouge con amigos entre quienes estaba Jean-Pierre Darroussin. Ha trabajado en varias películas y aparecido en otras y en seriales. Pero su revelación fue Un aire de familia. Posteriormente, por su trabajo en La dilettante, de Pascual Bonitzer, ganó el San Jorge a la mejor actriz en el 21 Festival de Moscú.

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