Thriller. La manipulación electrónica en su máxima expresión

Control total: la otra cara del  terrorismo en clave virtual

Con respecto a dicho tema se han podido ver desde propuestas reaccionarias que dividen la realidad en blanco y negro, pasando por realizaciones de corte crítico, e incluso, ejercicios de ficción que juegan sus cartas a un entretenimiento adrenalínico de alto impacto.

«Control total» se ubica, precisamente, en esta línea. Apadrinado por Spielberg y pensado como un producto de intensidad, la historia presenta a dos personajes que, por misteriosas razones, son involucrados en un complot que atenta contra la mismísima Casa Blanca.

Dicha confabulación (una aparente revancha terrorista) a lo largo de su desarrollo, sin embargo, tendrá un giro especial que termina inclinando la balanza hacia el terreno de ciencia ficción (a la manera de «Event Horizon» de Paul Anderson o «Wargames. Juegos de guerra» de John Badham, aunque existen ejemplos más lejanos).

De todos modos, en este caso el envoltorio que viste la anécdota tiene mucha fuerza, como para no tener tanto en cuenta un contenido que fantasea con la dominación virtual en un mundo anestesiado por cierta dependencia tecnológica.

El mérito de darle ritmo a esta producción es de D. J. Caruso, un cineasta que ha demostrado pericia narrativa con títulos como «The salton sea» y que, en esta oportunidad, se dedica al vértigo sin descanso como para tener en vilo a la platea durante toda la proyección. Lo logra de manera profesional, con una edición de impecable nivel y la solvencia necesaria como para convocar al público de manera incondicional.

El resultado supone, sin lugar a dudas, un chisporroteo de efectos especiales, persecuciones espectaculares y mucha carrocería que va a necesitar chapa y pintura luego de colisiones varias a velocidad crucero. En el fondo, no deja de ser un artículo con cierta dosis de patriotismo, como para reforzar valores en medio del pasatiempo pero el detalle no pesa demasiado. En realidad, la pareja de fugitivos que focaliza el filme a lo largo de su proyección no da lugar a demasiadas pausas. El anzuelo está en el medio y no tanto en el mensaje (¿les suena conocido?) y D.J. Caruso parece haber aprendido muy bien esa lección de llenar butacas. Lo hace con los trucos a la vista y sin mayores artificios que un sintético recetario para delinear perfiles psicológicos, plantear la trama suscintamente y echar a rodar la bola de nieve prácticamente desde el comienzo. De paso, el largometraje cuenta con la presencia de Billy Bob Thornton (en este caso como el agente del FBI que persigue a la dupla protagónica) que siempre es un espectáculo aparte.

Control total («Eagle eye» Estados Unidos; 2008). Dirigida por D. J. Caruso. Guión: John Gleen & Travis, Adam Wright y Hillary Seitz sobre idea original de Dan McDermott. Producción ejecutiva: Steven Spielberg y Edgard L. McDonnell. Producción: Alex Kurtzman, Roberto Oeci y Patrick Crowley. Fotografía: Darius Wolsky. Edición: Jim Page. Efectos especiales: Jim Ryegel. Música: Brian Tyler. Con Shia LaBeouf, Michelle Monagham, Rosario Dawson, Michaelk Chiklis, Anthony Mackey y Billy Bob Thornton.

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