Todo es según cómo se mire
La ilusión resultó tan convincente que cuando los investigadores amenazaron al maniquí con un cuchillo, registraron un aumento en la conductancia de la piel del sujeto, el indicador de estrés en el que basan su funcionamiento los polígrafos para la detección de mentiras. «Esto muestra lo fácil que es cambiar la percepción que el cerebro tiene del yo físico», señaló Ehrsson, quien dirigió el proyecto. «Manipulando las impresiones sensoriales, es posible engañar al yo no solo para que crea estar fuera de su cuerpo, sino también en el interior de otros cuerpos». Llegó a ser más extraño todavía cuando los investigadores sustituyeron al maniquí por otra persona. Tras llevar a cabo la misma rutina de ataque doble, los sujetos estaban convencidos de estar ocupando el cuerpo de otra persona. La ilusión se mantuvo incluso cuando la otra persona se volvió y estrechó la mano del sujeto, teniendo éste la sensación de estar dándose la mano a sí mismo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad