Sin pelos en la lengua
Como ríos que nacen en el borde de sus ojos y se derraman sobre su frente, las arrugas tensas y rotundas de Juan Marsé se relajaron un poco, sin abandonar del todo esa pátina de dureza escéptica, cuando le dijeron que había ganado el Premio Cervantes. «La literatura no tiene nada que ver con los premios», declaró el ganador en una conferencia de prensa en Barcelona, en la que además de relativizar la importancia de estos reconocimientos aseguró que sus candidatos eran José Manuel Caballero Bonald y Ana María Matute.
El flamante ganador del Cervantes es un hombre duro, de pocas palabras, que parece más un pugilista que un escritor. Aunque tenga el mismo pelo blanco y ahora confiese 75 años. Con una lengua afilada para golpear donde más duele, Marsé, que no fue criado entre libros, ganó el máximo galardón de las letras hispánicas por «su decidida vocación por la escritura y por su capacidad para reflejar la España de la posguerra», según planteó José Manuel Blecua, presidente del jurado.
Sin haber podido asimilar con la reflexión necesaria la obtención del Cervantes, el escritor catalán comentó que la experiencia de la escritura le sirve también «para recuperar un tiempo perdido en un mundo que a veces no te acaba de convencer y que te empuja a buscar un mundo alternativo». Como uno de los más populares autores catalanes que escriben en castellano, aclaró que no se siente bandera de una lengua ni piensa hacerlo. «Cada uno escribe en la lengua que quiere, y en todo caso defiendo mi derecho a escribir en la lengua que me dé la gana, porque la lengua es un vehículo, una manera de entender, y yo no soy en absoluto nacionalista», planteó en la conferencia de prensa. «Cuando me hablan de banderas, meto la mano en el bolsillo, porque creo que me van a robar la cartera», ironizó Marsé, que dedicó el premio a Paulette Goddard, la que fuera mujer de Charles Chaplin, una actriz que le gustaba mucho cuando él tenía 13 años.
Juan Gelman, miembro del jurado, afirmó que Marsé, «es un gran escritor que ha marcado a varias generaciones».
Actualmente se encuentra escribiendo una nueva novela que incluiría «un ajuste de cuentas» con las adaptaciones cinematográficas que se han hecho de sus libros. «Es que me tienen bastante harto», confesó el escritor catalán. «El cine español la suele pifiar en el trasvase de palabras».
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