Aniversario. El destacado intelectual cumple hoy 100 años

Claude Lévi-Strauss, el último gran exponente del pensamiento francés

Francia festeja hoy el centenario del etnólogo con varios eventos. Con el título «Claude Lévi-Strauss tiene 100 años», el Museo del Quai Branly (París) consagra un día al padre del estructuralismo.

Unos cien intelectuales leerán sus textos en las salas donde se exponen las colecciones permanentes. Entre ellos, Erik Orsenna, Bernard-Henri Lévy, Claude Lanzmann y Julia Kristeva.

La Biblioteca Nacional de Francia (BNF) le rendirá homenaje con una presentación de sus manuscritos que permitirá descubrir «documentos excepcionales» del fondo Claude Lévi-Strauss de la BNF.

Además se reeditarán sus clásicos y la televisión gala estará inundada de documentales sobre la figura del intelectual.

Claude Lévi-Strauss nació en Bruselas en noviembre de 1908, de padres judíos franceses. En su juventud, militó en la Sección Francesa de la Internacional Obrera. En 1931 obtuvo el título de catedrático de filosofía. Nombrado profesor en la Universidad de San Pablo, se trasladó en 1935 a Brasilia donde dirigió varias misiones etnológicas en Mato Grosso y en Amazonia. Contó esa experiencia en su autobiografía intelectual, «Tristes trópicos» (1955).

De regreso a París, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, fue movilizado en 1939 y luego dado de baja por su origen judío. En 1941 se refugió en Estados Unidos, enseñó en Nueva York y conoció allí al lingüista Roman Jakobson, que tuvo una gran influencia sobre él.

Entre sus principales obras figuran «Estructuras elementales del parentesco», «Antropología estructural» I y II, en las que aplica al conjunto de los hechos humanos de naturaleza simbólica un método, el estructuralismo, que permite discernir formas invariables dentro de contenidos variables, y «El pensamiento salvaje» (1962).

Con su silueta delgada, su pelo blanco y su mirada clara y aguda, Claude Lévi-Strauss es intimamente tímido. Tiene a la vez una imponente presencia y una gran capacidad de escucha. Melómano y gran aficionado a la ópera, vive en París en un edificio discreto.

Poco preocupado por la posteridad, no ha escrito memorias, pero se sinceró con Didier Eribon en un libro-balance titulado «De cerca y de lejos».

En una de las escasas entrevistas que otorgó en los últimos años (en 2005), tras evocar su «deuda» con Brasil, afirmaba: «vamos hacia una civilización de escala mundial. En la que probablemente aparecerán diferencias, al menos hay que esperarlo (…). Estamos en un mundo al que yo ya no pertenezco. El que yo he conocido, el que he amado, tenía 1.500 millones de habitantes. El mundo actual tiene 6.000 millones de humanos. Ya no es el mío».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje