Giuseppe Verdi: un prodigio desde joven
Verdi nació en La Roncole, Parma, el 10 de octubre de 1813. A los 16 años ya era el admirado conductor auxiliar de la Orquesta de Busseto y organista en la iglesia de la ciudad.
En 1836 terminó su primera ópera, Rocester, cuya música sobrevivió en su siguiente ópera Oberto Conte di San Bonifacio que se estrenó en Scala de Milán en 1839.
El autor italiano ha inmortalizado obras como Nabucodonosor, estrenada en 1842, Luisa Miller (1844), Stiffelio (1850). Luego escribió sus más importantes óperas Rigoletto, Il Trovatorre y La Traviata.
La famosa e inmortal Aída nació cuando el compositor aceptó el encargo de escribir una pieza para la apertura de canal de Suez. Aída fue presentada en El Cairo y en Milán en 1871 con gran éxito.
En 1901 Verdi cayó enfermo y durante su agonía, los funcionarios de la ciudad cerraron con paja las calles aledañas al hotel donde se encontraba el compositor, de modo que el sonido de los enganches de los caballos no lo molestara. Murió el 27 de enero del mismo año y fue enterrado en la Casa di Riposo, un retiro para los músicos mayores que él mismo creó.
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