Liliana Herrero se presentará esta noche en el Teatro Solís
Esta artista argentina nacida en Villaguay, provincia de Entre Ríos, rompió con los moldes habituales del folclore dotándole de un marco experimental verdaderamente irresistible en el que ha mezclado el rock y el folk, el feeling jazzístico y hasta climas de tango.
Herrero tiene en su haber once discos y, en su concierto de esta noche desplegará su amplio repertorio de canciones.
Se trata de una artista mayúscula que pone un énfasis superlativo en la dinámica de las canciones, en sus contrastes de pianissimo a forte, lo que la lleva a apropiarse con una visión muy personal de los textos que interpreta. Mujer comprometida con el tiempo que le ha tocado vivir, siempre se ha manifestado preocupada por la injusticia social, alentando la justa distribución de la riqueza.
En charla con LA REPUBLICA y en relación a un tema que afecta, en primer término, a uruguayos y argentinos, Herrero afirmó que «estoy en desacuerdo con la contaminación y estoy en desacuerdo con que se corten los puentes. Son dos cosas que me interesan mucho decir porque atentan no solo contra Uruguay sino contra los pueblos como Gualeguaychú. Esto es el ejemplo más claro de la imposibilidad del diálogo, opinó con énfasis, y agregó, así como no estoy de acuerdo con los cortes que se ha hecho al paso entre dos pueblos hermanos como los nuestros, aún con polémicas, que son muchas y es interesante que las tengamos, tampoco estoy de acuerdo con los cortes del campo, en Argentina.
En otro orden y profundizando en su modo de plantarse en la vida y en su carrera artística, Herrero reflexionó de la siguiente forma: «Un nombre es un destino, decía Borges. Me gusta esa idea porque cuando uno dice música, yo que me dedico a la música y me subo a un escenario. ¿Cuál es el destino? ¿Qué es lo que yo intentaría decir arriba de un escenario? ¿Por qué lo hago? Acaso podría no hacerlo. Podría cantar en el baño o solo hacer peñas con mis amigos. Yo soy una cantora y una cantora que dice un texto que para mí debe ser grave, pesado, fundamental, decisivo, fundacional de algo. Y al mismo tiempo uno tiene la voz que es mucho más que el canto. La voz tiene un territorio, y no solo un territorio geográfico, tiene un territorio cultural y tiene un territorio político, es una memoria cultural, tal vez una memoria de combates dormidos de una cultura. Eso me parece que es la voz. La voz es una metáfora cultural, uno por ejemplo dice la voz del pueblo, la voz de los que no tienen voz. No es cualquier cosa cantar, cantar tiene para mí la exigencia de fundar un pensamiento sobre algo.
Yo creo que canto porque intento pensar un país. Me gusta pensar la Argentina, me gusta pensar este territorio que tiene fronteras, pero lo interesante no es que las fronteras se disuelvan, sino cómo esas fronteras se ponen en diálogo, en debate y en conversación. Por eso tampoco acepto la idea que los géneros musicales, en mi caso el folclore, sean algo encapsulado, algo encerrado en sí mismo, condenado a una repetición al infinito de una especie de forma original que no sabemos ya ni siquiera como es ni cuál es. Hay un original, pero uno lo piensa en forma tan difusa que puede intervenir en esa canción de tal modo que tenga la posibilidad de encontrarle nuevas voces a aquello que ya creemos terminado y acabado para siempre. Se trata de sacarlo de lo fosilizado. Si la cultura no tuviera otra alternativa que pensar lo que ya sabemos, ningún país tendría destino teórico, afirmó con convicción, es bueno sostener la pregunta por lo que somos cada vez que hacemos una actividad y en este caso como el material con el que yo trabajo corresponde a una memoria cultural musical pasada o de contemporáneos, son voces que puestas en diálogo nos dan la posibilidad de que tal vez salga una obra artística. He hecho muchos discos en mi vida y hay seis o siete canciones en las que puedo decir que encontré algo, algo poderoso. Lo otro no está mal pero yo sé cuando encontré algo en lo que podíamos darnos el gusto de llamarle obra artística. No hay mucho más que eso, reflexionó.
Intérprete del folclore argentino y profesora universitaria en Filosofía, Herrero nació en Villaguay, Provincia de Entre Ríos, Argentina. Inició su vida artística como cantante en los años 60. Desde entonces sostiene una postura estética y cultural dedicada a bucear en raíces folclóricas argentinas, otorgándoles sonidos y tratamientos contemporáneos. De esta manera, propone una forma de interpretación más ligada a la re-composición que a la mera copia fiel de una obra popular en su versión original.
Herrero tiene once discos solistas en su haber y entre otros galardones, su canto ha obtenido el Premio Konex Platino 2005, como la mejor cantante de la década transcurrida entre 1995 y 2005, además de haber estado nominada para el Premio Konex 1995 como una de las cinco mejores cantantes de la década anterior. Recibió el Premio Gardel 2004 como artista de Folclore Nuevas Formas por su disco «Confesión del viento».
Ha presentado su música en los más diversos escenarios del mundo y ha participado con sus interpretaciones en diferentes filmes como «El Cielito» de María Victoria Menis, «Memoria del saqueo» de Pino Solanas, «Kamchatka» de Marcelo Piñeyro y «Vidas privadas» de Fito Páez, entre otros.
El precio de las localidades para el concierto de hoy oscila entre $150 y $450.
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