Obra maestra. El nuevo filme de Giuseppe Tornatore denuncia los traumas de la emigración

"La desconocida": condenada a convivir con un oscuro pasado

Esa tendencia a abandonar el suelo natal buscando la quimera de la felicidad en tierras extrañas, es característica de los países subdesarrollados o de las culturas arrasadas por la balcanización política y geográfica.

Nuestra América Latina, que no ha logrado superar las simetrías heredadas del orden oligárquico de los tiempos de la colonia, sigue siendo un continente expulsor y exportador de recursos humanos.

Sin embargo, la emigración también golpea con rigor al continente africano y a parte de Europa Oriental, que padeció un severo proceso de fragmentación tras la desaparición del socialismo real y la extinción de la bipolaridad planetaria.

Actualmente, miles de emigrantes sobreviven en condiciones de precariedad, por las políticas restrictivas impuestas por el mundo desarrollado, que han sido agravadas por la crisis global y la recesión que se avecina.

Muchos de estos parias ingresan y residen ilegalmente en sus países de adopción, debiendo soportar humillaciones y explotación laboral.

«La desconocida», el último título del realizador italiano Giuseppe Tornatore, aborda con crudeza el tema de la emigración, en un filme que mixtura el thriller con la denuncia social.

La película, que llega a nuestro país con más de dos años de retraso, cosechó el reconocimiento de público y crítica, tanto por la frontalidad de sus lenguajes como por su vuelo poético.

La obra narra la peripecia de Irena, una ucraniana que ingresa clandestinamente a Italia, huyendo de un pasado violento que la atormenta.

Procurando comenzar una nueva vida, la protagonista obtiene un empleo como niñera en la casa de un matrimonio de buena posición que tiene una pequeña hija, con quien se encariña.

No obstante, la integración a su nuevo hogar se torna compleja, cuando su pesadillesco pasado comienza a ingresar en los territorios del presente.

Apelando a todo su oficio e indudable sabiduría cinematográfica, el creador de «Cinema Paradiso» construye un paisaje de tensiones y conflictos humanos, que va pautando el ulterior desarrollo del relato.

Tornatore juega inteligentemente con las emociones del espectador, al indagar en la psicología de sus personajes, sus secretos y sus temores.

Aunque el realizador imprime a su historia una aureola de intriga que permite descubrir la influencia de Alfred Hitchcock, la narración discurre realmente por los territorios del drama y la denuncia.

Esa suerte de enigma que el realizador plantea en los primeros tramos del filme como una carta de presentación de la protagonista, va evolucionando rumbo a una auténtica aventura de descubrimiento.

De algún modo, ese formato de thriller es un pretexto para construir un sobrecogedor cuadro humano, que expone el drama de una mujer acorralada.

La utilización de flashbacks va pautando el tortuoso itinerario de ese ser atormentado y condenado a convivir con un pasado que es un infierno existencial.

En ese contexto, la película pone sobre el tapete el tema de la emigración clandestina, que suele devenir en brutales violaciones a los derechos humanos y aberrantes modalidades de explotación.

Este es un filme de trazo osado y transgresor, que denuncia sin eufemismos el padecimiento de miles de personas castigadas por el destino y la crueldad de un sistema inmoral.

La sugerente música del mítico Ennio Morricone coadyuva a potenciar los decibeles de un drama de ribetes conmovedores.

«La desconocida» es una obra de intenso dramatismo y de impecable factura artística, que convoca a reflexionar en torno a las consecuencias más sórdidas de la diáspora.

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